Washington (ANSA) - El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, anunció ayer que acompañará a George W. Bush en su intento por obtener la reelección en las elecciones de 2004, el mismo día en que se dieron a conocer nuevas denuncias en torno a los contratos obtenidos por el gigante petrolero Halliburton, que él dirigió hasta hace poco, que probarían que la empresa no sólo apagará incendios en los pozos petroleros iraquíes sino que también explotará el crudo.
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Cheney, de 61 años, sufre de problemas cardíacos y sobrevivió a cuatro infartos, todos ellos antes de que asumiera la vicepresidencia. Ayer, a través del diario «The Dallas Morning News», el controvertido vicepresidente recordó que Bush le pidió que lo acompañe por otro mandato «y he aceptado», reveló.
Según trascendió ayer, la concesión entregada a una de las subsidiarias de Halliburton, la Kellog, Brown and Root (KBR), supera ampliamente las tareas anunciadas en un primer momento, orientadas al control de los incendios desatados en las refinerías iraquíes a causa del conflicto armado.
• Críticas
El diputado demócrata Henry Waxman, de California, descubrió -en base a comunicaciones con oficiales del cuerpo de ingenieros destacado en el Golfo Pérsico-que la KBR se dedicará también a la limpieza de las instalaciones petroleras, la «operación de facilidades» conquistadas y la «distribución de productos» derivados del petróleo iraquí.
La concesión de tareas en Irak al coloso Halliburton -del que Cheney fue presidente entre 1995 y el 2000-ya había despertado fuertes críticas cuando se supo que se realizó de manera directa, sin ninguna licitación previa. Según fuentes militares y de analistas, los negocios que obtuvo Halliburton en Irak podrían representar para la empresa un mínimo de 7.000 millones de dólares en dos años.
El vocero presidencial, Ari Fleischer, dijo ayer que el caso «no compete a la Casa Blanca» y aseguró que la misma «no está involucrada en quién obtiene los contratos» millonarios derivados de la invasión y «reconstrucción» de Irak. La denuncia de Waxman está basada en la correspondencia que el legislador mantuvo con el teniente general Robert Flowers, del cuerpo de ingenieros del ejército norteamericano. Fue el militar quien admitió ante el congresista que la KBR extenderá sus tareas en Irak más allá del control de los fuegos. «Ahora parece que el contrato con la Halliburton, una compañía con estrechas relaciones con la administración Bush, puede incluir la 'operación' de campos petroleros y la 'distribución' de petróleo iraquí», dijo Waxman. El control de los pozos petroleros iraquíes, donde descansan enormes reservas de crudo entre las mayores del mundo, fue señalado insistentemente como unas de las principales motivaciones de la invasión estadounidense de Irak.
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