Washington (EFE, ANSA) - En momentos en que se dio a conocer que la administración del presidente George W. Bush está montando «un sistema paralegal» bajo el cual los sospechosos de terrorismo, estadounidenses o extranjeros, serán procesados sin garantías normales, el ex secretario de Estado Henry Kissinger y el ex senador demócrata George Mitchell prometieron ayer una «investigación firme y completa» de las circunstancias que permitieron los atentados del 11 de setiembre.
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Citando a abogados dentro y fuera del gobierno, «The Washington Post» afirmó en su última edición, en un artículo de primera pá-gina, que las personas sospechosas de actividades terroristas pueden ser «investigadas, encarceladas, interrogadas, juzgadas y castigadas sin las protecciones legales que garantiza el sistema ordinario».
Desde los ataques terroristas del 11 de setiembre, más de 1.200 personas han sido detenidas en EE.UU. y han permanecido bajo custodia durante meses, sin abogados, sin contactos con sus familiares y sin cargos formales, como «testigos materiales» que podrían aportar algo a las investigaciones. Cientos de extranjeros han sido deportados en secreto, y al menos dos ciudadanos estadounidenses permanecen bajo custodia militar sin ser procesados. Además, más de 600 hombres capturados en Afganistán permanecen desde hace meses en la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba, sin que tampoco se haya aclarado cuál es el fuero bajo el cual serán procesados. «Los tribunales civiles tendrían autoridad muy limitada para considerar esa detención, si es que están informados de ella», señaló el diario. En tanto, Kissinger aclaró que «el propósito de la comisión es asegurar que el gobierno y los ciudadanos de EE.UU. conozcan todas las circunstancias diplomáticas, políticas y policiales que rodearon esos ataques».
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