Sea Island, Estados Unidos (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - La cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), en el estado norteamericano de Georgia, terminó ayer en medio de un clima que estuvo lejos de la concordia que la signó en los primeros momentos. George W. Bush admitió que «no es realista» esperar la presencia de tropas de la OTAN en Irak, y hasta se permitió bromas sobre las renovadas disidencias con Francia. Al parecer, según el mandatario republicano, las coincidencias con Jacques Chirac se limitan al aspecto gastronómico.
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Bush, que se entrevistó en privado con su par francés, Jacques Chirac, habló de «excelente cooperación» entre los integrantes del G-8 (EE.UU., Rusia, Japón, Alemania, Canadá, Francia, Italia y Gran Bretaña), pero admitió que el pedido que había hecho 24 horas antes, de que la OTAN se implique militarmente en territorio iraquí, «no es realista». Aquel pedido fue de inmediato descartado por Chirac y por el alemán Gerhard Schröder.
«Vamos a encararlo. La mayoría de la gente dice: 'Estados Unidos y el mundo difieren'. No, es Estados Unidos y Francia, ahí es donde está el foco por lo general», dijo un distendido Bush en la rueda de prensa que marcó el cierre del encuentro en el exclusivo balneario del estado de Georgia.
Sin embargo, apuntó que las relaciones con Francia son excelentes y bromeó diciendo que les transmitió los elogios del presidente Jacques Chirac a las comidas servidas en la Cumbre a los chefs que la prepararon. «Claro que les dije a los chefs, y reconocieron que es mucho mejor escuchar que la comida es buena de parte de Jacques Chirac que de parte de George W. Bush», dijo.
El acuerdo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al proceso de transición en Irak comandado por EE.UU., alcanzado el martes antes del inicio de la cumbre, hizo prever una reunión armónica del G-8, tras dos años de tirantez. Pero no se logró. Bush y Chirac difirieron también en la pretensión de la Casa Blanca de que sea condonada casi toda la deuda externa iraquí, de 120.000 millones de dólares.
El británico Tony Blair, encolumnado detrás de Bush, indicó que «nuestro deseo es no tener un gran número de tropas de la OTAN ahí. No pienso que sea práctico», dijo el líder británico.
Los temas tratados en el último día de la cumbre fueron la continuación del programa de condonación de la deuda de los países más pobres del planeta, por un valor de 31.000 millones de dólares, y la posibilidad de entrenar a diversos ejércitos, entre ellos, el iraquí.
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