Bush enviaría 30 mil soldados más a Irak, pero choca con FF.AA.

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, estudia enviar hasta 30.000 soldados más a Irak, mientras busca una nueva estrategia para ese país, pero se topa con la firme resistencia de los altos mandos militares.

«Es algo que se está explorando», admitió el portavoz Tony Snow al ser consultado sobre informaciones periodísticas de que Bush estaría considerando incrementar la presencia militar en Irak en decenas de miles de efectivos.

Los comentarios del portavoz se produjeron poco después de que el Pentágono advirtiera que la violencia en Irak aumentó 22% desde agosto y que la milicia chiita de Moqtada al-Sadr es la principal amenaza a la estabilidad.

Según el diario «The Washington Post», la posibilidad de aumentar el número de tropas, choca con la opinión de los altos mandos. Ayer, el periódico aseguró que importantes oficiales del ejército cuestionan un plan de la Casa Blanca para enviar entre 15.000 y 30.000 soldados adicionales por un plazo de ocho meses.

También citó bajo acuerdo de anonimato a oficiales cercanos al intenso debate, quienes informaron que los comandantes se oponen, en especial, por la falta de definición sobre los objetivos de esa fuerza y porque, entienden, ésta concentraría más violencia en las facciones armadas.

Asimismo sostienen que la Casa Blanca está promoviendo el plan en parte porque no hay demasiadas alternativas, según el «Post».

En ese marco, las declaraciones del portavoz presidencial constituyen una de las confirmaciones más claras del rumbo de las determinaciones en Washington. De todas formas Snow insistió: «El presidente no ha tomado una decisión sobre el camino a seguir y ha solicitado a los comandantes militares que consideren una amplia gama de opciones, y lo están haciendo».

En ese contexto, un informe del Pentágono reveló que la situación continuó empeorando en Irak entre mediados de agosto y mediados de noviembre con un incremento de 22% en el número de ataques de la resistencia con respecto a los tres meses precedentes. El documento reveló que las fuerzas de la coalición siguen siendo el blanco principal de estos ataques (68%) y que la mitad de ellos (54%) se concentró en dos provincias (Bagdad y Al-Anbar). El informe estima además que «la violencia confesional ha aumentado netamente pese a las reuniones entre funcionarios religiosos y tribales», precisó.

Bush debió aceptar un cambio de rumbo para Irak después de que el Partido Republicano perdiera la mayoría en el Congreso en las elecciones del 7 de noviembre -en cuya campaña la ocupación iraquí fue determinante- y se prevé que en enero anuncie una nueva estrategia.

El mandatario sacrificó a su polémico secretario de Defensa Donald Rumsfeld al día siguiente de esa derrota. El nuevo jefe del Pentágono, Robert Gates, asumió el lunes sus funciones con el reto de proponer rápidamente opciones para la guerra en Irak, adonde viajará «muy pronto» para reunirse con los comandantes militares estadounidenses y escuchar su consejo «directo y sin vueltas».

Para muchos analistas, el primer aporte de Gates se verá reflejado en la nueva estrategia que se espera para enero. Gates formó parte de un grupo de personalidades respetadas, el de Estudios para Irak, que acaba de presentar al presidente recomendaciones que pregonan un cambio de rumbo en ese país.

Entre otras medidas,ese grupo propone una retirada del grueso de las tropas para comienzos de 2008. En ese sentido, enviar más soldados a corto plazo podría ser presentado por Bush como un modo de «terminar más rápidamente el trabajo». Los costos de la guerra superarán los 110.000 millones de dólares en el año fiscal 2007, informó ayer el director de presupuesto de la Casa Blanca, Rob Portman, quien precisó que la cifra final aún no ha sido definida. El número de soldados estadounidenses en Irak se redujo la semana pasada a 129.000, pero en promedio se mantiene en alrededor de 140.000.

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