8 de agosto 2006 - 00:00

Bush frena a exiliados y recibe fuertes críticas

La vida de Fidel Castro en fotos. Persiste el secretismo sobre su estado de salud, pero su régimen lanza señales de que mejora.
La vida de Fidel Castro en fotos. Persiste el secretismo sobre su estado de salud, pero su régimen lanza señales de que mejora.
Crawford, Miami y La Habana (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró ayer que los cubanos radicados en la isla son los que deben definir su futuro político e instó a los exiliados a no plantear todavía la cuestión de las confiscaciones de propiedades producidas desde 1959. Sus definiciones cayeron mal entre los grupos anticastristas de Miami, que ratificaron su propósito de apurar un cambio de régimen aprovechando la cesión forzada del poder de Fidel Castro a su hermano Raúl.

«Cuando el pueblo de Cuba decida formar un gobierno, entonces los cubano-estadounidenses (exiliados radicados en Estados Unidos) podrán implicarse en los asuntos de dicho país y tratar los temas de las propiedades confiscadas» tras la llegada al poder del presidente Fidel Castro, explicó el mandatario norteamericano.

«Los cubanos en la isla son los que tienen que decidir», advirtió Bush desde su rancho de Crawford (Texas), donde interrumpió sus vacaciones para ofrecer una rueda de prensa.

«Nuestro deseo es que los cubanos puedan elegir su propio gobierno», añadió el presidente estadounidense, insistiendo en que Cuba «tiene la posibilidad de transformarse, pasando de una situación tiránica a otro tipo de sociedad».

  • Especulaciones

  • Cuando se le preguntó si conoce detalles sobre el estado de salud de Fidel Castro, Bush respondió: «La verdad que no sé. Cuba no es una sociedad muy transparente, por eso lo único que conozco son las especulaciones», según las cuales «por un lado está muy enfermo, y por el otro está por salir».

    Las primeras reacciones de las organizaciones del exilio cubano en Miami dejaron claro que no piensan acatar el llamado a la paciencia de Bush y que no tienen la intención de esperar un cambio político en Cuba para involucrarse en los asuntos de su país.

    «Nuestras preocupaciones y participación en los desarrollos en Cuba no esperarán hasta que ocurra una transición porque estamos muy interesados en ayudar y acelerar una transición a la democracia tanto como podamos», dijo Camila Ruiz, portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la mayor organización del exilio de Miami.

    «El presidente Bush tampoco determina cuándo el exilio puede tener participación o no» en los asuntos internos de la isla, agregó Ninoska Pérez, del Consejo por la Libertad de Cuba.

  • Compensaciones

    En Miami, varias organizaciones de exiliados piden compensaciones financieras por las expropiaciones de los bienes de sus miembros decretadas por el régimen comunista tras su toma del poder en 1959.

    Tras el anuncio el lunes de la semana pasada de que Fidel Castro debió ser operado de urgencia por un sangrado intestinal, y que cedió provisoriamente el poder a su hermano Raúl, la reacción de la comunidad cubana de Miami contrastó con la prudencia manifestada por el gobierno estadounidense.

    La FNCA instó por ejemplo a los cubanos de la isla a sublevarse contra el régimen, mientras cientos de personas celebraron en la Calle 8 de Miami, feudo de la comunidad cubana en el exilio, la salida provisional del poder del dictador. Desde el traspaso del poder en Cuba, el gobierno estadounidense reiteró varias veces sus llamados a que los cubanos no traten de cruzar los 150 kilómetros que separan la isla de la costa de Florida, reflejando el temor de Washington a un período de inestabilidad que origine un nuevo éxodo masivo, como la crisis de los balseros de 1994.

    El domingo, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aseguró que su país no atizará una crisis política en Cuba y calificó de «rocambolescas» las hipótesis sobre una eventual invasión.

    Estados Unidos aplicó en 1962 un embargo comercial contra la isla, reforzado en 1996 por la ley Helms-Burton y por el presidente Bush en 2004, cuando limitó los viajes y las remesas hacia Cuba.

    Mientras, en La Habana se sostiene que se han frustrado los pronósticos apocalípticos sobre un derrumbe del régimen. Lo cierto es que, en medio del llamativo silencio de Raúl Castro, el gobierno reforzó la seguridad en varios puntos del país y movilizó a civiles desarmados en barrios de La Habana que en los 90 protagonizaron protestas por la crisis económica en la que se hundió el país tras el colapso de la Unión Soviética.

    Mientras, se fuerzan los actos de adhesión al régimen. En ese sentido, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) informó que se realizaron hasta ahora unos 80 mil mitines en centros laborales de todo el país en respaldo a Castro, Raúl y por la continuidad de la Revolución, con la participación de más de 3 millones de obreros.

    La CTC informó que recibió mensajes de solidaridad de otras centrales sindicales del mundo, entre ellas PIT-CNT de Uruguay, la Central Obrera Boliviana (COB), la Conferencia de Trabajadores de Ecuador (CTE) y la Asociación de Trabajadores del Estado de la CTA de la Argentina.
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