Bush pide en Londres apoyo en etapa crítica de la campaña en Irak
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Londres (Reuters, AFP) - En medio de un operativo de seguridad sin precedentes, que incluye la participación de 14.000 policías, George W. Bush arribó ayer acompañado por su esposa Laura al aeropuerto de Londres, adonde fue recibido por el príncipe Carlos. Durante su estadía de tres días, el presidente de Estados Unidos y su principal aliado, Tony Blair, reafirmarán su posición frente a las protestas por la guerra en Irak. Ambos líderes quizás esperaban que este viaje sirviera para celebrar la victoria de sus países en Irak, pero el aumento de los ataques contra las fuerzas de ocupación ha empañado cualquier ambiente de celebración, mientras que Bush enfrentará protestas masivas en Londres. A esto se suman las recientes amenazas de la red terrorista Al-Qaeda.
«La historia ha demostrado que hay momentos en los que los países deben utilizar la fuerza para defender sus valores y eso es lo que dirá, que tenemos que reconocer que hay momentos en los que el uso de la fuerza es necesario. Esto nunca es la primera opción», dijo el portavoz a periodistas.
El alcalde izquierdista de Londres, Ken Livingstone, quien tuvo una durísima postura en contra de la guerra de Irak y es conocido como «Ken el Rojo», llamó a Bush «el hombre más peligroso del planeta» y dijo que, incluso si se lo piden, se negará a estrechar la mano del presidente estadounidense.
Está previsto que Bush permanezca en el Palacio de Buckingham como invitado de la Reina Isabel II. Sin embargo, debido a temores de posibles actos de terrorismo, se ha descartado el tradicional recorrido en carroza tirada por caballos.
Ayer, el diario «The Guardian» publicó sesenta minicartas abiertas de intelectuales y personalidades británicas y estadounidenses dirigidas a Bush, en un suplemento especial titulado «Querido George».
«Estoy seguro de que usted tomará un rico té con su compañero y criminal de guerra Tony Blair. Por favor, haga bajar los sándwiches de pepino bebiendo un vaso de sangre, con mis cumplidos», escribió el dramaturgo británico Harold Pinter.
«Usted se opuso y destruyó al dictador más sanguinario del mundo. Es bastante imperdonable», señaló con ironía el novelista británico Frederick Forsyth, uno de los pocos en el cuaderno en desear la «bienvenida» a Bush.



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