Bush reclamó por comercio y derechos civiles en China

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Pekín (Reuters, EFE, AFP) - El abultado déficit que soporta la relación EE.UU. con China fue la clave de la visita de George W. Bush al gigante asiático. El presidente de Estados Unidos presionó ayer a su homólogo de China, Hu Jintao, para que impulse una revaluación del yuan, luego de instarlo a permitir mayor libertad política y religiosa.

Aunque hubo pocos signos que indiquen que China haya ofrecido grandes concesiones en materia de libertades sociales tras la reunión de ambos mandatarios en el Great Hall en Tiananmen Square, Hu expresó su disposición de cooperar más en la parte cambiaria y comercial.

Bush alabó la decisión del gobierno chino de revaluar en 2,1% su moneda en julio. «Recordé a los líderes que hemos visto un cierto movimiento, pero no lo suficiente en la valoración de la moneda», dijo el presidente estadounidense después de sus reuniones con los funcionarios chinos.

«Les expliqué a ellos tan claro como pude que la valoración de la moneda china es muy importante para los fabricantes y los trabajadores en los Estados Unidos». El déficit comercial con el país asiático, criticado por legisladores de EE.UU., podría llegar a u$s 200.000 millones este año.

Antes de esas declaraciones, durante una conferencia de prensa conjunta con
Hu Jintao, Bush dijo que «continuaremos trabajando con China para ayudarlos a implementar su decisión de julio para lograr una moneda flexible y con base en el mercado».

• Aviones

Algo positivo desde el punto de vista comercial para la administración Bush fue que China comprará 70 aviones tipo 737 de Boeing Co. en un acuerdo valorado en unos u$s 4.000 millones.

Por su parte, Hu dijo que tanto él como Bush expresaron su disposición a «juntar las manos» para lograr un comercio más equitativo y aseguró que China irá adelante con una reforma de su moneda, el yuan.

Para continuar con un tema que impuso en su gira por cuatro naciones asiáticas -que finalizará hoy en Mongolia-,
Bush dijo que es importante el crecimiento de la libertad social, política y religiosa en China.

Para remarcar esto, Bush asistió a una ceremonia en la iglesia Gangwashi (en el marco de un gigantesco operativo de seguridad), uno de los cinco templos protestantes reconocidos oficialmente en la capital china.

«Que Dios bendiga a los cristianos de China»,
escribió Bush en el libro de visitantes de la iglesia. Su esposa, Laura, agregó: «Con amor y respeto». En las afueras, el coro de la iglesia agasajó a Bush cantando «júbilo, júbilo, nosotros te adoramos». «Mi deseo es que el gobierno de China no tema ante los cristianos que quieran expresarse abiertamente», dijo Bush. «Una sociedad saludable es una sociedad que permite todas las religiones», agregó. China tiene alrededor de 80 millones de cristianos y permite practicar la religión en iglesias oficialmente reconocidas. Pero decenas de millones asisten a templos alternativos, que la autoridad estatal se niega a aceptar. De todas maneras, según se pudo percibir en Pekín, las declaraciones de Bush resonaron más que nada en el exterior, ya que la cobertura de los medios locales de la visita del presidente norteamericano fue muy limitada.

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