Bush y Blair reconocen errores en Irak, pero no fijan plazo para retirar las tropas
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"Sean cuales sean las opiniones de la gente sobre la sabiduría de aquella decisión, ahora que hay un Gobierno elegido democráticamente en Irak, designado por su pueblo, y ahora que se enfrenta a los que tienen como misión destruir la esperanza de la democracia, tenemos que estar a la altura", afirmó.
Pese a confesar errores, Bush se declaró convencido de haber tomado las decisiones correctas y no lamentó haber ordenado la guerra.
"Si Saddam Hussein estuviera hoy día en el poder, su régimen sería más rico, más peligroso y una mayor amenaza para la región y el mundo civilizado", sostuvo, repitiendo un argumento a menudo esgrimido por Washington.
El presidente estadounidense también se negó a fijar un plazo para la retirada de las tropas: "Vamos a dejar allá el nivel de fuerza necesario para ganar", respondió el mandatario norteamericano, cortando de raíz los rumores y las especulaciones sobre una eventual retirada.
"Es importante que los estadounidenses sepan que la política no va a originar la decisión sobre el tamaño de nuestro nivel de fuerza", insistió el presidente estadounidense. "Creo fuertemente que actuamos y seguimos actuando correctamente", añadió.
"Nos quieren allá como apoyo hasta que tengan la capacidad" de controlar ellos mismos el país, agregó Blair, convencido de que las nuevas autoridades iraquíes conseguirán ese objetivo.
La constatación de que muchos de los argumentos esgrimidos por Bush y Blair para invadir Irak eran falsos, el costo de centenares de miles de millones de dólares de la ocupación y la muerte de unos 2.500 soldados estadounidenses y 111 británicos desde marzo de 2003, contribuyeron a que ambos dirigentes estén en históricos bajos niveles de aprobación en los sondeos de opinión.


