14 de noviembre 2008 - 00:00

Candidato favorito es hoy el opositor Serra

José Serra
José Serra
Quien surja como candidatooficialista en Brasil deberá remontar un escenario que tiene hoy como claro favorito a José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Este gobernador del estado de San Pablo fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en las presidenciales de 2002, pero sus chances electorales actuales parecen inmunes a la alta popularidad del mandatario.

La fortaleza de Serra radica en que, pese a aquel mal trago, supo demostrar dominio electoral sobre el estado de San Pablo, un distrito que por su densidad poblacional y poder económico representa el segundo sitial político del país, sólo detrás de la presidencia.

En 2004, Serra fue consagrado intendente de la ciudad de San Pablo, desplazando del cargo a Marta Suplicy, mujer clave y ex esperanza presidencial del Partido de los Trabajadores (PT). Dos años más tarde se postuló con éxito a la gobernación del estado. Para ese entonces ya se había disparado la rivalidad dentro del PSDB con quien fue en 2006 candidato presidencial, Geraldo Alckmin, de un perfil claramente más conservador que el actual gobernador paulista.

La proyección de Serra se vio reforzada en las pasadas elecciones municipales del 26 de octubre, cuando su candidato, Gilberto Kassab, del Partido Demócratas (conservador), venció en el ballottage por la alcaldía de San Pablo nuevamente a Suplicy. En esos comicios, Serra jugó una apuesta personal al apoyar a Kassab, incluso contra la sigla de su propio partido, que presentó a Alckmin, quien quedó tercero. Pelea interna terminada. La carta ganadora de Serra le dio supremacía sobre otros competidores del PSDB, como el gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves. En un contexto de frágil identidad partidaria, con cacicazgos locales eclécticos, alianzas que pueden parecer disparatadas y alto grado de transfuguismo político, en Brasil se fue configurando un escenario en torno a dos grandes bloques y la presencia latente de un tercero.

Por un lado, el PSDB, que lideró el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, exhibe un discurso desarrollista de mercado, que es blanco de estigmatización como «política neoliberal de los 90» por parte del lulismo. La historia y la base social del PT dejan al PSDB a la derecha del arco ideológico. Su aliado natural es el Demócratas, cuya denominación tradicional fue Partido del Frente Liberal (PFL).

Del otro lado, el PT, desprendido casi por completo de sus posturas inmaduras de tiempos en que el poder le era lejano, ha logrado cierta penetración territorial y se ha ubicado en el espacio del centroizquierda moderno. A la luz de lo ocurrido en casi seis años del PT en el gobierno, quedó demostrado que su estabilidad en el Planalto depende de un aliado clave. El histórico Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro) le ha permitido al presidente superar las tensiones y la debilidad parlamentaria de su partido. Este tercer bloque, por ahora, juega con Lula.

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