EE.UU. pone al Capitolio en alerta máxima por una nueva amenaza extremista

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Las fuerzas del orden afirman que seguidores del movimiento conspirativo QAnon se preparaban para tomar el recinto legislativo.

Washington - El Congreso de Estados Unidos fue puesto ayer bajo fuertes medidas de seguridad, un día después de que la policía anunciara que una “milicia” planeaba atacarlo, avivando el recuerdo del asalto al Capitolio por seguidores extremistas del expresidente Donald Trump el 6 de enero pasado, en el que murieron cinco personas.

La decisión de reforzar la seguridad del Poder Legislativo, además, coincidió con una fecha simbólica para los miembros del movimiento conspirativo QAnon en Estados Unidos y la misma en la que los presidentes estadounidenses juraban el cargo hasta 1933.

Ese grupo conspiranoico se niega a aceptar la victoria electoral del demócrata Joe Biden, quien gobierna el país hace más de un mes, y consideran que Trump debe ser investido para un segundo mandato en el día de hoy.

Jacob Chansley, que se hace llamar el chamán de QAnon, habló ayer justamente en esta fecha especial para el grupo por primera vez desde la cárcel, donde enfrenta una posible condena de hasta 20 años.

El hombre, que en el asalto al Capitolio fue visto con un gorro de piel con cuernos portando una lanza de casi dos metros de largo con una bandera estadounidense atada justo debajo de la hoja, dijo en una entrevista con el canal de noticias CBS que no lamenta su lealtad a Trump, pero que está muy decepcionado de que el expresidente rechazara su solicitud de indulto tras su arresto por infiltrarse en el Capitolio durante los disturbios mortales del 6 de enero.

Chansley dijo que lamenta haber entrado en el Capitolio “con cada fibra de su ser”, pero que tenía la intención de “traer la divinidad y traer a Dios de regreso al Senado”, y reiteró que uno de sus mayores arrepentimientos fue el de “creer que cuando los oficiales de policía nos hicieron señas, eso era aceptable”.

Con respecto a la decisión del expresidente de no ayudar a las personas arrestadas por este ataque al Congreso, Chansley aseguró que todavía cree que Trump se preocupa por la Constitución y el pueblo estadounidense y sostuvo: “Me hirió tan profundamente y me decepcionó tanto que yo y otros no obtuviéramos su perdón”.

El Capitolio está protegido desde el 6 de enero por altas vallas, coronadas en algunas zonas por alambradas, y efectivos de la Guardia Nacional patrullan a su alrededor.

Con ese despliegue, resulta difícil imaginar que se repita lo ocurrido hace dos meses, cuando miles de manifestantes pro Trump, reunidos frente al Congreso para escuchar un discurso del entonces presidente, decidieron asaltar la sede legislativa.

No obstante, la Cámara de Representantes adelantó el miércoles por la noche dos votaciones previstas para hoy. Eso sí, en un gesto de fortaleza, su presidenta, la demócrata Nancy Pelosi, dio su conferencia de prensa semanal allí como todos los jueves, mientras que el Senado mantuvo su sesión.

Los responsables de la seguridad del Congreso aconsejaron a los parlamentarios que utilizaran los estacionamientos y pasillos subterráneos para acceder al Capitolio y les pidió que extremaran las precauciones. El temor es fruto de informaciones obtenidas por los servicios de inteligencia estadounidenses.

A finales de febrero, un grupo de extremistas “no identificado mencionó el proyecto de tomar el control del Capitolio estadounidense”, explicaron el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional en un comunicado.

Durante la presidencia de Trump, el movimiento QAnon impulsó la idea de que el republicano salvaría al mundo de una “élite compuestas por pedófilos satanistas”. En los últimos días de su mandato, las grandes redes sociales vetaron al grupo, lo que hoy hace más difícil seguir la actividad de sus miembros.

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