Capriles desafía a Maduro con masivo acto en Caracas
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Henriques Capriles, rodeado por una multitud.
Capriles llegó al estrado tras recorrer un enjambre humano de varios kilómetros sobre una camioneta desde donde repartió gorras con los colores de la bandera venezolana.
Ambos candidatos están enfrascados en una corta carrera presidencial -de apenas 10 días- donde recorren hasta tres pueblos por día intercambiando acusaciones de grueso calibre.
En la víspera, Maduro acusó a la oposición de urdir un supuesto complot para asesinarlo. El domingo Capriles le respondió: "Nicolás, no seas ridículo".
Maduro, designado por el propio Chávez como su sucesor, intenta emular a su jefe y propone seguir guiando a Venezuela por la senda del socialismo del siglo XXI con gran control estatal sobre la economía y enormes dádivas sociales.
Capriles, por su parte, propugna un Gobierno inspirado en la obra del brasileño Lula da Silva que, en apenas ocho años, arrancó de la pobreza a 20 millones de sus compatriotas.
El próximo domingo los venezolanos saldrán a votar con el legado de 14 años de Chávez aún fresco en la memoria, pero reconociendo a la inflación y la inseguridad como sus principales dolores de cabeza, según encuestas.
"Este país está destrozado. Capriles está prometiendo y es un hombre estudiado. El otro (Maduro) es un inmaduro que quiere ser una copia de Chávez, porque Chávez fue un líder para ellos no lo voy a negar, pero él no tiene nada arriba", dijo Gisela Quesada, una enfermera de 68 años durante el acto opositor.
Los comicios del domingo 14 de abril definirán el futuro del chavismo sin Chávez y el destino de las mayores reservas de petróleo del mundo que yacen en suelo venezolano.
Diversos países de la región inscritos en la órbita socialista cruzan los dedos para que el triunfo de Maduro, de 50 años, que les permita seguir recibiendo crudo venezolano en condiciones preferenciales.
La tarde del domingo, Maduro encabezó una gigantesca concentración en el estado suroriental de Apure. Más tarde, siguió su gira por los llanos del país en Guárico y Portuguesa.
Como en los múltiples pueblos que ha recorrido, Maduro evocó a Chávez en reiteradas oportunidades y mostró la última alocución pública del fallecido líder cuando pronuncia lo que terminó siendo su último designio: que voten por Maduro.
"Yo no tengo dudas: nosotros vamos a triunfar el próximo domingo y yo voy a ser presidente de la República Bolivariana de Venezuela", dijo Maduro bajo los 43 grados Celsius de Apure.
A pesar de que el chavismo está seguro de su triunfo, el jefe de su comando de campaña, Jorge Rodríguez, aseguró que el triunfalismo y la abstención podrían jugarles en contra.
"Hago un llamado a todas nuestras fuerzas para que no caigamos en triunfalismos. Ellos (la oposición) están recurriendo a una serie de tácticas de baja estofa para incitar a que sus votantes, movidos por el odio, salgan a votar y los nuestros, tomados por el triunfalismo, se queden sin votar", dijo en una entrevista en el canal estatal.
La oposición ha acusado al Gobierno de sacar ventaja en la campaña gracias a la utilización de los recursos estatales y del enorme aparato de televisoras y radios. "Esta lucha no es fácil, es contra los poderosos. Yo la califico como una lucha espitirual", dijo Capriles el domingo.
Instituciones como el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) han pedido encarecidamente al árbitro electoral que "ejerza una vigilancia estricta a fin de que de evitar el ventajismo y asimetrías, como las que ya se vienen apreciando".


