«El tiempo del cambio ha llegado. ¡Qué cínico es que algunos digan que no lo pueden ver!», afirmó el lunes Barack Obama en Claremont, New Hampshire, ante una multitud que coreaba su nombre. Sus promesas de cambio parecen estar generando un fuerte impacto entre los estadounidenses, luego de dos décadas con gobiernos de sólo dos clanes políticos: los Bush (padre, entre 1989-1993; hijo, desde 2001) y los Clinton (1993-2001).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Obama nació el 4 de agosto de 1961 en Honolulu, Hawaii, y fue el hijo único de Ann Dunham, oriunda de Kansas, y Barack Hussein Obama, uno de los primeros kenianos que iniciaron sus carreras universitarias en Estados Unidos.
Ambos se conocieron en la Universidad de Hawaii, donde eran estudiantes, y luego de un intensa relación decidieron formar una familia.
Sin embargo, cuando Obama tenía sólo dos años, su padre ganó una beca para estudiar en la Universidad de Harvard y nunca regresó a Hawaii. Muchos años después volvió a Kenia, donde formó varias familias. Finalmente, perdió la vida en un accidente de tránsito cuando Obama ya había iniciado sus estudios universitarios.
Ann -que falleció a los 53 años de cáncer- se casó luego con un estudiante indonesio, a quien siguió al poco tiempo a su país natal. Obama tenía tan sólo seis años cuando llegó a Jakarta y vivió allí hasta gran parte de su adolescencia, cuando decidió completar su educación en suelo norteamericano.
Obama se educó en la Universidad de Columbia (Nueva York), más tarde se graduó en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard ( Massachusetts). Está casado con Michelle Robinson, también abogada, con quien tiene dos hijas, de 9 y 6 años de edad.
El joven político, que aspira a ser el primer presidente negro de EE.UU., saltó al estrellato el 27 de julio de 2004, durante la Convención Nacional Demócrata que se celebró en Boston para lanzar a John Kerry y John Edwards como candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia, respectivamente. Ese día se presentó elegante ante la multitud y dio un emocionante discurso sobre la necesidad de unir al país.
La ascensión de Barack Obama en las encuestas fue prácticamente impensada por los analistas, que auguraban hasta hace poco una clara victoria de Hillary Clinton en las primarias demócratas. A fines de 2007, cuando todos hablaban de «la presidenta», Obama dio un salto y abandonó el segundo puesto para pelear cabeza a cabeza con Clinton.
Cambio
Algo que irrita particularmente a sus competidores es que Obama, con tan sólo 46 años y solamente un período como senador en Washington, haya tenido el coraje de lanzarse a competir con otras figuras que llevan años en el escenario político. Por esta razón, el arma de la campaña de Clinton para desprestigiar a su más cercano competidor es «la falta de experiencia política». Pero él replica aludiendo al pasado: «La experiencia política de quienes ocuparon la Casa Blanca en los últimos años generó división y dolor al pueblo estadounidense», afirma.
Es esa su mayor herramienta para atraer a los votantes hastiados de los clanes Bush y Clinton. Su discurso fresco, sumado a su fuerte carisma, es elegido por jóvenes e independientes, aunque en los últimos sondeos comenzaron a sumarse sectores feministas que ya no ven en Hillary a su «abanderada».
El fervor por Obama ha alcanzado niveles impensados, y muchos hasta lo comparan con John Kennedy.
Obama también logró captar la atención de la comunidad negra gracias a la popular conductora Oprah Winfrey, su más entusiasta seguidora. Otros artistas, como Will Smith, también forman parte de la camada de famosos que apoyan al precandidato.
Propuestas
El ascenso de Obama molestó-a Hillary, cuya campaña advirtió a los votantes demócratas sobre el peligro que significa elegir a un hombre que, confesadamente, consumió drogas en su juventud. Ese fue un fiasco memorable en la campaña de Clinton.
Además, hubo versiones que aseguraban que durante su estadía en Indonesia, Obama estudió en una madrassa (escuela islamista). Una versión que fue desmentida tajantemente por Obama, incluso en su sitio Web, a la vez que se encargó de aclarar que siempre fue cristiano y que pertenece a la pequeña Iglesia de la Trinidad de Cristo. Esta última jugada le valió la renuncia a un encumbrado asesor de Hillary, quien debió pedir disculpas al senador por Illinois.
Entre sus principales propuestas, figuran intensificar los esfuerzos antiterroristas en Afganistán y Pakistán, al tiempo que prometió una salida de Irak en 16 meses.
«El presidente George W. Bush está librando la guerra que los terroristas quieren que libremos», dijo. El líder de la red Al-Qaeda, Osama bin Laden, «y sus aliados saben que no pueden derrotarnos en el campo de batalla o en una genuina lucha de ideas. Pero pueden provocar la reacción que hemos visto en Irak: una invasión equivocada de un país musulmán que desata nuevas insurgencias, compromete a nuestro Ejército, vacía nuestro Presupuesto, aumenta el reclutamiento de terroristas, daña el prestigio de la democracia y alienta al pueblo estadounidense a cuestionar nuestro compromiso en el mundo», declaró en un mitin en octubre pasado.
En este punto, Hillary corre en desventaja, ya que aunque ha intentado ocultarlo, dio en su momento su apoyo incondicional a la invasión de Irak. Al revés que Obama.
Además de desplegar más soldados en Afganistán, Obama llamó a endurecer la posición de Estados Unidos en torno de Pakistán. «Como presidente, haré que los cientos de millones de dólares de ayuda militar estadounidense a Pakistán estén sujetos a condiciones», entre ellas, «avances sustanciales en el cierre de los campamentos de entrenamiento, desalojar a combatientes extranjeros e impedir que Talibán use su territorio como escala para ataques en Afganistán», dijo. Al respecto, Obama señaló que, de acceder a la Presidencia, rechazará «sin excepciones la tortura, respetará las convenciones de Ginebra sobre el trato a los prisioneros, cerrará la base naval en Guantánamo, Cuba, y pondrá fin a las escuchas ilegales de conversaciones telefónicas» de ciudadanos estadounidenses.
Una declaración del candidato que despertó fuerte polémica apuntó a que no tendría problemas en reunirse sin precondiciones, como el presidente ultraislamista de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y con el venezolano Hugo Chávez. Por estos comentarios recibió duras críticas de demócratas y republicanos, que resaltaron su «ingenuidad» en asuntos internacionales.
Además, aspira a iniciar la lucha contra el calentamiento global y a crear un plan de salud que alcance a la mayoría de la población.
Dejá tu comentario