17 de diciembre 2022 - 18:03

Los 100 días de Carlos III: dos primeros ministros y fuego amigo de Harry y Meghan

La primera etapa de la era carolingia que parece situada en el acostumbrado equilibrio del 'keep calm e carry on'.

Carlos III.

Carlos III.

Dos primeros ministros, dos ataques con huevos esquivados y un (enésimo) escándalo proveniente del otro lado del Atlántico con las revelaciones vía Netflix de Harry y Meghan, marcaron los primeros 100 días del rey Carlos III, la primera etapa de la era carolingia que parece situada en el acostumbrado equilibrio del 'keep calm e carry on'.

Pero sobre todo el intento de mantener todo junto, con aquello que parece un ramito de olivo que el soberano envía a los "príncipes rebeldes": los Sussex serán invitados a la ceremonia de su coronación el próximo 6 de mayo.

En el centésimo día de la muerte de Isabel II, cuando Carlos sucedió al trono, los medios británicos hicieron saber que el soberano considera que son "bienvenidos" al evento en primavera "todos los miembros de la familia real". Harry y Meghan incluidos.

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La invitación aún no fue recibida por los Sussex y la lista completa de los invitados será puesta a punto en los próximos meses, escriben los medios mientras el palacio de Buckingham no comenta, pero una fuente subraya que el rey "ama a sus dos hijos".

William y Harry, cuya relación está incluso una vez más en el ojo del ciclón: el 15 de diciembre fue difundida la segunda y última parte de la serie en la que Harry ajusta cuentas con William, y recuerda cuán "terrible" fue cuando el hermano mayor le gritó frente a la reina en Sandringham durante la reunión de crisis de los Windsor por la ruptura de los duques de Sussex.

Es la revelación principal del evento mediático recibido en una manera muy diferente -si no por momentos justamente opuesta- de la opinión pública del Reino Unido y la Estados Unidos. Y hacia la cual los tabloides británicos responden con dureza, hasta sostener que esta vez el palacio de Buckingham rompe la regla del silencio oficial ("never complain, never explain") y "responden al ultraje".

Una invitación al menos por ahora no recibida, pero vista la apertura del rey a los duques con la posible participación en la coronación. Todavía en los medios no falta recordar que en aquella fecha se festeja además el cuarto cumpleaños del primogénito de los Sussex, Archie, como suponer que Harry y Meghan podrán querer elegir entre los dos festejos.

Carlos, en tanto, el 14 de noviembre cumplió 74 años, en estos primeros 100 días en el trono también estrecho la mano de dos premieres que se sucedieron en poco tiempo: Liz Truss, que fue "recibida" por Isabel II solamente dos días antes que la soberana muriese en medio del caos político con, en verdad, pocos antecedentes para la isla.

Por primera, el rey debió recibir la "prohibición" de intervenir en la conferencia sobre el Clima, la COP27, un tema muy cercano a Carlos y por el que fue pionero activista, pero que en calidad de soberano deberá manejar en una manera muy diferente, quizás "limitándose" a un rol de representación.

Liz Truss y la reina Isabel II
El saludo entre Liz Truss y la reina Isabel II.

El saludo entre Liz Truss y la reina Isabel II.

Y a propósito de representación, el rey además tuvo en el primer banquete de Estado, en honor del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, donde todo sucedió en los carriles normales.

Empero, menos bien fue el evento hospedado por la reina consorte Camilla por la Jornada contra la violencia sobre las mujeres que obligó a la renuncia de Lady Susan Hussey, dama de compañía de la difunta reina Isabel, luego de escandalizar a una huésped de raza negra, la activista londinense Ngozi Fulani, con preguntas apremiantes y tonos inoportunos acerca de su origen étnico.

Próximo paso para Carlos III es el discurso de Navidad, la intervención grabada y difundida por la BBC con la cual la madre Isabel ingresó por décadas en las casas de los británicos el 25 de diciembre. Ocasión para el soberano de hablar directamente, a sus súbditos, y que lleva consigo todo el peso de las inevitables comparaciones con la "conversación íntima" con el país que la reina por años construyó.

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