14 de junio 2004 - 00:00

Castigo a gobernantes y marcada abstención en comicios europeos

Castigo a gobernantes y marcada abstención en comicios europeos
Bruselas (EFE, ANSA, Reuters, DPA, ASN) - Casi todos los gobernantes europeos sufrieron el rechazo de la población en los comicios de este fin de semana para renovar el Parlamento Europeo. En este marco, el centroderecha consiguió revalidar su liderazgo en el Congreso continental tras las primeras elecciones de la UE ampliada, que registraron un nuevo récord de abstención.

Con una media de participación de 44,6% (frente a 49,8% de 1999; 28,7% en el bloque de los 10 nuevos miembros), las elecciones europeas concluidas anoche suponen un nuevo mínimo histórico. Las estimaciones oficiales del Parlamento Europeo (PE) daban la victoria en el conjunto de los 25 países miembros a las formaciones afiliadas al Partido Popular Europeo (PPE, centroderecha), que podría conseguir entre 247 y 277 escaños en la nueva Cámara ampliada.

Los socialistas y socialdemócratas del PSE obtendrían entre 189 y 209 eurodiputados; los liberales, entre 54 y 70; Izquierda Unitaria Europea, de 30 a 40; los Verdes, entre 39 y 49; y la Unión de Europa de las Naciones (UEN), entre 22 y 30.

El grupo euroescéptico de Europa de las Diferencias y las Democracias (EDD) lograba entre 16 y 22 escaños, mientras que otros diputados que se situarían en el grupo de los no inscriptos, entre 77 y 93. Hasta ayer, en un Parlamento de 626 miembros, los populares ocupaban 232 asientos, seguidos de los socialistas, 175; los liberales, 52; Izquierda Unitaria Europea, 49; los Verdes, 45; UEN, 23; EDD, 18: y no inscritos, 32.

• Aporte

La primera posición del PPE se debería tanto al aporte de los nuevos estados miembros como al voto de castigo sufrido por los socialistas en Alemania y el Reino Unido, dos de los «grandes» bastiones de la izquierda europea, aunque con posturas radicalmente encontradas en cuanto a la guerra de Irak, como las de Gerard Schröder y Jacques Chirac.

«En algunos países han sido elegidas voces antieuropeas y nacionalistas, pero eso no cambiará nuestra labor activa y constructiva para el ciudadano de a pie», afirmaron en una declaración el líder del Partido de los Socialistas Europeos,
Poul Nyrup Rasmussen, y del Grupo Parlamentario Socialista, Enrique Barón.

En general, salvo España, donde el PSOE revalidó por poco margen su victoria de las generales del pasado 14 de marzo, los gobiernos fueron castigados por los electores. Allí se dio un récord de abstención en la historia del reinicio democrático de ese país, con 45% de participación.

En Alemania, donde votó 43,5% de los electores, los socialdemócratas del canciller
Gerard Schröder sufrieron un descalabro histórico, en favor de la Democracia Cristiana, partido que se presume más cercano a Estados Unidos.

La oposición socialista en Francia, supuesto buque insignia del europeísmo, también obtuvo mejores resultados que el partido conservador del primer ministro
Jean Pierre Raffarin, al lograr 30% de los sufragios. Allí la abstención llegó a 58%.

En Irlanda (60% de participación), el escrutinio dio un retroceso para el Fianna Fail, principal partido en el poder, y, sin embargo, un buen resultado para el Sinn Fein, el ala política del IRA, con buenos resultados en comicios municipales.

Los malos resultados conseguidos por los laboristas de
Tony Blair en Gran Bretaña confirmaron esta tendencia a la baja de los partidos gobernantes, a pesar de que la participación en ese país subió 14 puntos con respecto a los anteriores comicios europeos (hasta 38%).

Italia, donde los comicios se definían en una marcada paridad, exhibió buenos números de asistencia, con una abstención de sólo 34,1 por ciento, aunque en este país también hubo elecciones municipales y provinciales que aumentaron el interés del electorado.

En Portugal, con una clara victoria de la oposición socialista, la asistencia sólo llegaba a 38 por ciento, en contraposición a Grecia, con 70 por ciento, según un sondeo no oficial, en donde ganó el oficialismo de derecha.

Los
austríacos fueron en 41 por ciento a votar, ocho puntos por debajo de la participación en 1999, y la victoria correspondió a los socialdemócratas.

Entre los países escandinavos,
Suecia registró una asistencia de 33,5 por ciento, Finlandia de 41,1 por ciento y en la vecina Dinamarca, habría votado menos de 35 por ciento.

En la República Checa, la derecha euroescéptica, actualmente en la oposición, logró 30% de los votos, mientras que la segunda fuerza más votada fue el opositor Partido Comunista (17%).

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