Castigo a gobernantes y marcada abstención en comicios europeos
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«En algunos países han sido elegidas voces antieuropeas y nacionalistas, pero eso no cambiará nuestra labor activa y constructiva para el ciudadano de a pie», afirmaron en una declaración el líder del Partido de los Socialistas Europeos, Poul Nyrup Rasmussen, y del Grupo Parlamentario Socialista, Enrique Barón.
En general, salvo España, donde el PSOE revalidó por poco margen su victoria de las generales del pasado 14 de marzo, los gobiernos fueron castigados por los electores. Allí se dio un récord de abstención en la historia del reinicio democrático de ese país, con 45% de participación.
En Alemania, donde votó 43,5% de los electores, los socialdemócratas del canciller Gerard Schröder sufrieron un descalabro histórico, en favor de la Democracia Cristiana, partido que se presume más cercano a Estados Unidos.
La oposición socialista en Francia, supuesto buque insignia del europeísmo, también obtuvo mejores resultados que el partido conservador del primer ministro Jean Pierre Raffarin, al lograr 30% de los sufragios. Allí la abstención llegó a 58%.
En Irlanda (60% de participación), el escrutinio dio un retroceso para el Fianna Fail, principal partido en el poder, y, sin embargo, un buen resultado para el Sinn Fein, el ala política del IRA, con buenos resultados en comicios municipales.
Los malos resultados conseguidos por los laboristas de Tony Blair en Gran Bretaña confirmaron esta tendencia a la baja de los partidos gobernantes, a pesar de que la participación en ese país subió 14 puntos con respecto a los anteriores comicios europeos (hasta 38%).
Italia, donde los comicios se definían en una marcada paridad, exhibió buenos números de asistencia, con una abstención de sólo 34,1 por ciento, aunque en este país también hubo elecciones municipales y provinciales que aumentaron el interés del electorado.
En Portugal, con una clara victoria de la oposición socialista, la asistencia sólo llegaba a 38 por ciento, en contraposición a Grecia, con 70 por ciento, según un sondeo no oficial, en donde ganó el oficialismo de derecha.
Los austríacos fueron en 41 por ciento a votar, ocho puntos por debajo de la participación en 1999, y la victoria correspondió a los socialdemócratas.
Entre los países escandinavos, Suecia registró una asistencia de 33,5 por ciento, Finlandia de 41,1 por ciento y en la vecina Dinamarca, habría votado menos de 35 por ciento.
En la República Checa, la derecha euroescéptica, actualmente en la oposición, logró 30% de los votos, mientras que la segunda fuerza más votada fue el opositor Partido Comunista (17%).




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