26 de julio 2007 - 00:00

Catón Chávez

¿Cuánto tiempo pueden convivir en un país los permanentes abusos del poder con una prensa libre? No mucho. En Venezuela, Hugo Chávez apeló primero a la censura hacia adentro, al no renovar la licencia a la única cadena de televisión opositora. Ahora, amenaza con recurrir a la censura hacia afuera: ordenó a su gobierno deportar a cualquier extranjero que ose criticarlo dentro de territorio venezolano.

Caracas (EFE, ANSA) --Los extranjeros que lleguen a Venezuela con la intención de inmiscuirse en sus asuntos internos o hablar mal del gobierno serán expulsados de inmediato, ratificó ayer el canciller, Nicolás Maduro, desoyendo una fuerte ola de críticas opositoras y de la prensa.

Sin embargo, no hizo mención en sus advertencias a los corresponsales de la prensa extranjera acreditados en el país, por cuya permanencia se teme, ni a los extranjeros que residen legalmente y tienen derechos políticos reconocidos por la Constitución.

«A cualquier extranjeroque sea traído para cumplir el papel de provocador y que venga a atacar nuestra democracia, el liderazgo del presidente Chávez, al Estado y al pueblo venezolanos y a violar nuestras leyes, le será aplicada la ley de manera inmediata y será deportado», se limitó a decir Maduro a los periodistas.

El pasado 22 de julio, Hugo Chávez ordenó que se expulse del país a los extranjeros que lleguen para «denigrar» al país o su gobierno.

«Extranjero que venga a denigrar a los venezolanos el gobierno libre, democrático y legítimo de Venezuela tiene que ponerlo en Maiquetía (aeropuerto de Caracas) y decirle: 'Aquí está su maleta, señor, váyase de este país'», dijo Chávez ese día.

Maduro señaló ayer que se han tomado las medidas para hacer cumplir las leyes a los extranjeros que visiten Venezuela, que datan de 1942. «La soberanía del país es sagrada y los venezolanos tenemos que hacerla respetar», dijo.

Aunque al anunciar la medida Chávez no mencionó a ningún visitante en especial, los observadores señalaron que estuvo vinculada a recientes intervenciones de políticos o conferenciantes extranjeros en las que se puso en duda la calidad democrática del gobierno.

Entre los citados por los analistas estuvo el presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), el líder del Partido Acción Nacional de México (PAN), Manuel Espino. Otra intervención que recientemente provocó malestar en el entorno pro gubernamental fue la del juez español Baltasar Garzón, cuyas declaraciones fueron consideradas «pagadas» por la oposición.

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