12 de septiembre 2007 - 00:00

Cayó en calzoncillos el más poderoso narco

Bogotá (AFP, Reuters, EFE) - El poderoso capo del narcotráfico Diego Montoya, cuya fortuna alcanza los 1.000 millones de dólares, fue hallado en calzoncillos y oculto tras un matorral por un comando militar que lo sorprendió en una vetusta granja del suroeste de Colombia, sin electricidad y junto a su madre anciana.

Según narró ayer el comandante del Ejército, general Mario Montoya, un comando de elite de 45 miembros irrumpió al amanecer del lunes por sorpresa en helicópteros Black Hawk en la hacienda «El Pital» -en construcción, sin lujos y tan modesta que no contaba con electricidad de red- en busca del traficante.

«Cuando las tropas aterrizan en el patio de la casa, los soldados se dispersan. Unos llegan hasta una habitación, identifican a tres mujeres y dos hombres y rápidamente observan sobre una cama una billetera. Al registrarla, encuentran una cédula con el nombre del capo», narró

Montoya a radioemisoras. Los soldados se sorprendieron con la modestia del lugar. «La habitación parecía más el cuarto de un peón», dijo Montoya al revelar que tenía un televisor y una computadora, que funcionaban con planta eléctrica, un refrigerador a gas y varias botellas de whisky.

«Inmediatamente empiezan a registrar el área. Encuentran un rastro de un pie que se arrastra. Llegan a una quebrada, hallan una hojarasca y debajo de ésta, a alias 'Don Diego' enterrado hasta el cuello y en ropa interior. La tropa lo captura y éste, sin dudarlo, les ofrece cinco millones de dólares» de coima, añadió.   

  • «Perdí»

    «Yo soy un hombre muy poderoso. Déjenme volar», les dijo a los soldados -según el relato del oficial- el narcotraficante de 49 años y 1,82 metro de estatura, que integraba la lista de los diez delincuentes más buscados por el FBI de Estados Unidos, cerca de Osama bin Laden. Ya en la base de la Fuerza Aérea de Cali, el hombre, responsable de 70% del tráfico de cocaína colombiana hacia Estados Unidos y Europa y a quien las autoridades le atribuyen más de 1.500 asesinatos, miró a la cara al jefe del Ejército y le dijo: «Yo perdí... ustedes ganaron».

    Según analistas, el arresto del principal jefe narco de Colombia demuestra que el país está desmantelando esas redes y sus temidos ejércitos privados, pero eso no implica que los golpes sean definitivos para derrotar el comercio ilegal de drogas.
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