Washington (ANSA, DPA, ASN) - El presidente estadounidense, George W. Bush, moderó en parte su discurso amenazante hacia Corea del Norte y Siria, al afirmar, por un lado, que Damasco parece haber captado el mensaje y no recibirá a prófugos del régimen de Saddam Hussein; y, por el otro, que su país, más Japón, Corea del Sur y China tienen «buenas oportunidades» de convencer a Pyongyang de no desarrollar armas nucleares.
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Fuentes de la Casa Blanca evaluaron que el gobierno de Bashar al Assad estaría próximo a expulsar a ex funcionarios iraquíes, mientras que Bush declaró en Texas que Siria dio señales positivas.
Bush también elogió a China, al afirmar que Pekín se compromete a actuar a favor de una península coreana sin armas nucleares. Sin embargo, la agencia oficial coreana KCNA lanzó un llamado a todos los coreanos a unirse para oponerse a las acciones de EE.UU. en vistas de una guerra contra Corea del Norte.
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