¿Cerca del final? Piden a Hillary que se retire
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La precandidatura presidencial de Hillary Clinton ya no es sostenida ni por sus aliados de toda la vida. Crece la impresión de que un triunfo suyo en las primarias presidenciales es ya casi una utopía.
La senadora puso sobre la mesa el peliagudo asunto de Michigan y Florida, dos estados donde ella ganó, pero cuyos delegados no cuentan, dado que fueron castigados por el Partido Demócrata por haber celebrado primarias antes de lo estipulado.
«Soy consciente de que hay gente que quiere terminar con esto cuanto antes, pero pienso que está equivocada. No tengo intención de retirarme hasta que acabe lo que empecé, hasta que vea qué ocurre en las 10 primarias que quedan por celebrar, y hasta que se resuelva lo de Florida y Michigan», aseguró ayer Hillary a «The Washington Post». «Y si no lo resolvemos, entonces lo resolveremos en la Convención», dijo en tono amenazante, lo que hace prever un verano (boreal) caliente para los demócratas. Pese a los cada vez más numerosos llamados para que se retire, Clinton encontró apoyo, paradójicamente, en su oponente, Barack Obama, quien dijo que la senadora es una dura contendiente y puede permanecer en la puja mientras ella lo crea conveniente.
También el gobernador de Nuevo México y ex miembro de la administración de Bill Clinton, Bill Richardson, quien hace unos días dio su apoyo explícito a Obama, dijo que la ex primera dama «tiene todo el derecho a seguir en la batalla. Está haciendo una campaña muy buena».
En la actualidad, Hillary cuenta con el apoyo de 1.486 delegados, frente a los 1.625 delegados de Obama. Para ser nombrado candidato, se requiere el apoyo de al menos 2.024 delegados.
A esta altura, es casi matemáticamente imposible que alguno de los dos se haga con la cifra mágica cuando concluyan las primarias, el 3 de junio. Por ello, la última palabra la tendrán los casi 800 «superdelegados», altos funcionarios y otros dirigentes del partido que asistirán a la Convención en Denver, a finales de agosto. Esos tienen libertad de voto, y hasta ahora sólo se han pronunciado unos 450. El resto se desconoce a quién apoyará.
El propio Bill Richardson afirmó ayer en CBS que, llegado el 3 de junio, sería bueno que el partido tuviera pensado un sistema para resolver la elección de un candidato sin tener que esperar a fines de agosto. «Creo que lo importante es que, cuando llegue el 3 de junio, veamos quién tiene más delegados, quién tiene más voto popular y quién tiene más estados», dijo el gobernador, en clara referencia a Obama.
Otros, como el alcalde de Filadelfia, Michael Nutter, salieron en defensa de la acosada ex primera dama y reclamaron que «no se pretenda apurar» la carrera electoral, dejando a los votantes en libertad para decidir.
Pero existe una solución salomónica, como la que propuso el gobernador de Tennessee, Phil Bredesen, y que consiste en que los « superdelegados» se reúnan tras el 3 de junio y voten por un candidato. De esta manera, dijo ayer a la cadena Fox News, «el partido podrá empezar a cerrar las heridas y reunificarse».



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