Caracas (Reuters) - En casi siete años de gobierno, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, corrió en la Gran Muralla China, lanzó en un juego de béisbol de Grandes Ligas, visitó la Corte Imperial de Tokio y a Saddam Husseim en Bagdad. Ahora, y gracias a un vendedor en el isleño estado de Nueva Esparta, el mandatario socialista estará donde ningún otro presidente venezolano pudo llegar: el cajón de los juguetes de los niños del país sudamericano que gobierna.
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En la sección de «Figuras de acción y muñecos» del sitio de ventas por Internet MercadoLibre.com, los seguidores de Chávez pueden ordenar, por un módico precio de 16,3 dólares, el «muñeco revolucionario de la República Bolivariana Chavecito».
«Tremendo regalo, para compatriotas, cumpleaños, Navidad, sorpresa», dice la página que promueve el artículo de 51 centímetros de altura. El muñeco, disponible en ropas verdes de militar y también con la camisa roja que suele lucir en actos de masas, tiene un botón en la espalda que, al presionarlo, dice algunas frases célebres del mandatario.
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