Los Angeles, Chile ( Reuters, EFE, AFP) - Con mucho dolor se efectuaron ayer los primeros funerales de poco más de una docena de soldados chilenos que murieron congelados tras una tempestad de nieve, mientras cuadrillas de rescate buscaban en una inhóspita cordillera a 20 militares que siguen desaparecidos. La tragedia, que ya ha costado 25 vidas, ha puesto en entredicho la institución del servicio militar en el país y es la peor en tiempos de paz de la fuerza militar chilena. Casi un símil del asesinato del soldado Carrasco en la Argentina, que obligó a la abolición del servicio militar obligatorio.
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En medio de una leve llovizna y bajo el himno marcial «He perdido un compañero», los familiares del primer conscripto hallado muerto en la zona volcánica de Antuco, unos 500 kilómetros al sur de la capital chilena, realizaron una sencilla ceremonia fúnebre, pero que estuvo marcada por la impotencia y la angustia. «No sé cómo puedo estar parado aquí, junto al féretro de mi hijo. Sólo doy gracias porque ahora está junto a Dios», dijo el padre del conscripto José Bustamante, mientras la madre del militar intentaba contener su rabia. El lamentable caso se desencadenó cuando un grupo de 433 efectivos, la mayoría de ellos conscriptos con apenas un mes de instrucción y con menos de 20 años, inició el miércoles un entrenamiento regular y fue sorprendido sin la indumentaria adecuada por una tormenta de nieve de una magnitud no vista en 30 años.
Del grupo de soldados, 266 lograron ponerse a resguardo en el momento de la tormenta, para luego bajar por sus propios medios a la sureña ciudad de Los Angeles, mientras otro centenar estuvo aislado hasta el sábado, cuando fueron rescatados.
Sin embargo, la noche del sábado fueron encontrados 7 cadáveres más, que tras su identificación por parte de sus familiares fueron trasladados a una improvisada capilla para recibir los máximos honores militares, con una guardia permanente y una bandera chilena a media asta en señal de luto.
Dolor en los familiares y preocupación en militares y gobierno de Chile por la tragedia de los Andes. Al igual que el asesinato del soldado Carrasco en la Argentina, el caso pone en tela de juicio el servicio militar obligatorio.
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