Chile militariza las fronteras con Bolivia y Perú ante el desborde migratorio

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La medida habilitará patrullajes terrestres y aéreos, así como el uso de equipos tecnológicos. La mayoría de las personas que intentan llegar al país de forma irregular son de Venezuela.

Santiago - Cerca de 700 militares fueron desplegados ayer para colaborar con las policías en el control de la migración irregular en cuatro provincias del norte de Chile, fronterizas con Bolivia y Perú, en el marco de un estado de excepción decretado por el gobierno.

La medida contempla el envío de 672 militares y aumenta 100 policías para el control de las fronteras con Bolivia y Perú en las provincias de Arica, Parinacota, Tamarugal y El Loa por donde miles de personas, principalmente venezolanos, cruzan a pie desde 2020 por inhóspitos pasos clandestinos que alcanzan los 4.000 metros de altitud. La medida tiene una duración de 15 días, que el gobierno podrá extender por otros 15 días más.

Permitirá patrullajes policiales y militares, establecer puestos de observación; desplegar aviones no tripulados, drones y helicópteros para vigilancia y traslado, además del uso de cámaras de visión nocturna y térmicas apoyados por modernos equipos satelitales de comunicación.

“Sí a la migración legal, sí a los que vienen diciendo la verdad a nuestras fronteras. No a la inmigración ilegal, no a quienes ingresan engañando o faltando a la verdad, usando documentos falsificados, pasando por pasos no habilitados”, dijo el presidente chileno Sebastián Piñera, tras anunciar el inicio del despliegue militar en Santiago.

El estado de excepción es una de las medidas que el gobierno acordó con sindicatos de camioneros para que levanten los bloqueos que realizaron el fin de semana en regiones del norte y centro de Chile en protesta por la muerte de un compañero en un incidente con extranjeros en medio de una crisis migratoria en esa zona que ha provocado también protestas de pobladores locales.

El poblado andino de Colchane, en la frontera con Bolivia, es el paso más utilizado de indocumentados para ingresar a Chile y donde han muerto 23 migrantes en el último año. Quienes logran llegar a ciudades chilenas se instalaron en carpas o en plazas o caminan a la deriva pidiendo ayuda.

Refugios instalados en Colchane por el gobierno para migrantes han sido colapsados, mientras que el complejo fronterizo fue cerrado tras la entrada en vigor de una nueva ley de migración que permite ‘reconducir’ a la frontera a los migrantes irregulares. “Ya se ha producido más de 100 reconducciones y vamos a seguir con ello”, aseveró Piñera.

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