Pekín (La Vanguardia, AFP, ANSA)- El régimen de Pekín finalizó ayer con la renovación total de los «dinosaurios» del Comité Central del todopoderoso Partido Comunista Chino, incluso el presidente del país, Jiang Zemin, quien será reemplazado como secretario general por Hu Jintao, de 59 años, miembro de la «cuarta genera-ción». Esto marca la primera transición pacífica en 81 años de hegemonía comunista, y a partir de ahora, los inversores, los antiguos odiados capitalistas, podrán formar parte de los órganos de decisión del partido y del país, que tendrá a las privatizaciones como protagonista de los próximos años de vida económica.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El comité central de la formación no reeligió, como estaba previsto, a Jiang Zemin, de 76 años, miembro de la denominada «tercera generación» del partido. Los septuagenarios sucedieron a Den Xiaoping (segunda) y a Mao Tse Tung (primera). El traspaso del poder en el partido se llevará a cabo hoy, y en marzo cederá las riendas del país que lleva desde 1989, probablemente al mismo Jintao, que ahora es vicepresidente. La cumbre partidaria aprobó, además, las enmiendas a su estatuto que consagran que la fuerza ya no es sólo la vanguardia de la clase obrera, sino «del pueblo y de la Nación China». La breve ceremonia realizada en el Palacio de la Asamblea Nacional de Pekín dio paso a una sucesión inédita desde 1949, en presencia de 2.114 delegados.
Jiang Zemin dijo en su discurso de clausura que «el partido dirigente ha realizado con éxito su misión: la transformación de lo viejo en nuevo». Una declaración formal, en la que intentó rescatarse como una figura de la historia, a pesar de que durante su gestión, que se pensó de transición y surgió hace 13 años tras la matanza de Tiananmen, siguieron acalladas las voces de protesta por las violaciones a los derechos humanos y la miseria en la que vive buena parte de los chinos.
Pocos minutos le bastaron para reivindicar la paternidad del «importante concepto de las tres representaciones» -que es la base teórica de la apertura del partido a los inversores-y destacó con orgullo la renovación generacional. Los números dos y tres del partido, el presidente del Parlamento popular Li Peng, responsable de la masacre de estudiantes de 1989, y el primer ministro Zhu Rongji, también se retiran oficialmente.
También el comité central, compuesto por 198 titulares y 158 suplentes, rejuveneció al renovarse prácticamente la mitad de sus miembros. Hoy se terminará de definir la integración política del partido, que Jiang Zemin enebró laboriosamente en los últimos días. Su mantenimiento o no como jefe de las fuerzas armadas también será un elemento de gran importancia. Hu Jintao será encargado de designar a los miembros del Politburó y al poderoso Comité Permanente del Buró Político.
• Línea directriz
«El Congreso aprobó por unanimidad el establecimiento del importante pensamiento de la triple representatividad como línea directriz de nuestro partido al mismo nivel que el marxismoleninismo, el pensamiento de Mao Tse Tung y la teoría de Deng Xiaoping», indicó la agencia Nueva China.
Un hombre y una mujer leyeron la resolución final que aprobó «integralmente» el informe de Jiang y las enmiendas al estatuto que se guían en «el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao y la teoría de Deng Xiao-ping».
En buena medida, los dirigentes nuevos vendrán de Shanghai, la moderna metrópolis de la costa y la «patria chica» de Jiang. Este, con menos peso histórico que sus predecesores, bregará por conservar el Comité Militar Central. En cambio, cuando Den Xiaoping falleció en 1997, no tenía cargo, sólo era presidente de la Asociación China de Bridge. Sin embargo, era el hombre decisivo. Jiang Zemin necesita un cargo.
Dejá tu comentario