Chirac no irá por reelección y se retira de la política
-
Terremoto en Venezuela: reportan más de 30.000 desaparecidos y la cifra de muertos y heridos escala
-
Trump estalló en un almuerzo contra senadores republicanos tras no ser respaldado en el conflicto con Irán
«Pueden imaginar la emoción con la que me dirijo a ustedes esta noche. Ni un instante han dejado de habitar mi corazón y mi espíritu. En ningún momento he dejado de actuar para servir a esta Francia magnífica, a esta Francia a la que amo tanto», declaró emocionado el jefe de Estado.
Los sondeos más recientes muestran que 75 por ciento de los franceses desea que el mandatario no sea de nuevo candidato y dejan claro que los electores de derecha prefieren a Nicolas Sarkozy, candidato de la UMP, partido al que Chirac pertenece.
Sin embargo, en el discursode Chirac no hubo ninguna referencia al candidato ni ninguna pista sobre si el jefe de Estado pretende apoyar al candidato de su partido o se mantendrá alejado de la campaña electoral.
«Con respecto a las elecciones, ya tendré ocasión de expresar mis elecciones personales», se limitó a afirmar Chirac.
Las malas relaciones entre el jefe de Estado y el candidato remontan a 1995, cuando éste «traicionó» al actual mandatario defendiendo la candidatura de Edouard Balladur en las presidenciales en las que Chirac resultó vencedor.
Según los últimos sondeos, el candidato de la UMP es el favorito de las elecciones presidenciales de abril y mayo, en las que derrotaría a su adversaria socialista, Ségolène Royal, y al líder de centro, François Bayrou.
En las elecciones de 2002, Chirac derrotó en la segunda vuelta al líder de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen, que de forma inesperada derrotó al candidato socialista Lionel Jospin en la primera ronda.
Los franceses lo recordarán sin duda por su oposición férrea a Estados Unidos en el inicio de la ofensiva contra Irak en 2003 y como un presidente simpático, sibarita y valiente a la hora de defender el honor de su país.
En Francia, el balance de la era Chirac es más tibio y está marcado por cifras mediocres en materia fiscal y social y un sentimiento de decadencia, de miedo de la globalización, de crisis social y de abismo creciente entre las diferentes clases y entre los ciudadanos y sus dirigentes.



