Marianela Navarro: "Colombia es un escenario de guerra"

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Marianela Navarro, representante de la misión argentina en ese país, afirmó a Ámbito que "se está dando tratamiento de guerra a la población desarmada". Las víctimas no denuncian por temor a ser desaparecidas.

Desapariciones forzadas, torturas, centros de detención clandestinos, asesinatos…la misión de observadores argentinos en Colombia ha esbozado un duro panorama para la sociedad civil en ese país, lo que la llevó a denunciar abiertamente la existencia de “terrorismo de Estado” en el trato que el gobierno de Iván Duque ha dado a las protestas sociales en su contra.

“Es un escenario de guerra, porque lo cierto es que se está dando un tratamiento de guerra a la población civil desarmada, y del otro lado lo que hay es un sector empobrecido que clama por justicia social, por un conjunto de demandas que jamás el Estado colombiano resolvió. Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina”, afirmó en diálogo con Ámbito.com Marianela Navarro, representante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y miembro de la misión de observadores en Cali.

Cali es, desde el inicio de las protestas contra el gobierno de Duque el 28 de abril, el epicentro del movimiento antigubernamental y el foco de la mayor represión. Desde el fin de semana, tras una violenta jornada por el primer mes de paro nacional, el presidente desplegó a las fuerzas armadas para que asumieran allí y en otras ocho regiones y doce ciudades de Colombia, la tarea de la policía.

Una medida que, para sus detractores, encubre un cheque en blanco para extremar la represión y persecución del movimiento social sin los límites del control constitucional.

“Recogimos denuncias de las más amplias que incluyen desapariciones forzadas de personas, tortura, persecución a la dirigencia social y sindical, y también asesinatos”, contó Navarro.

Agregó que “la ciudad está absolutamente militarizada, pero también hay connivencia con sectores paramilitares y civiles que disparan a las protestas sociales, esto ha sido generalizado en Cali. Hay 50 muertos a mano de la policía y el Esmad (cuerpo antidisturbios) y de personal de civil.

El fin de semana recorrió el mundo la imagen de un policía de civil disparando fuego real contra un manifestante, que murió en el acto. La multitud lo linchó en el lugar de los hechos, en una de las secuencias más crudas y violentas del estallido social que, si bien se inició contra un plan de reforma tributaria del presidente Duque –el cual fue retirado días después- se extendió a reivindicaciones históricas como acceso universal a la educación y la salud.

“La principal víctima es la juventud”, aseguró a este medio Navarro. “Los jóvenes no tienen ningún futuro. Estuvimos en sectores afectados por los desplazamientos forzados, por un escenario permanente de violencia perpetrado por el Estado. La situación es muy grave, la población está en una situación de indefensión absoluta”, subrayó.

De acuerdo al trabajo de la misión argentina en Colombia, el Estado persigue a las personas que denuncian. “Las personas tampoco van a los hospitales a atenderse ni denuncian por temor a ser desaparecidas. Esto es una cosa totalmente generalizada, no desde ahora sino desde siempre, lo que pasa es que lo que ha ocurrido en las zonas rurales desde hace más de cinco décadas ahora está desplegándose a la ciudad”, dijo Navarro.

Colombia estuvo inmersa por cinco décadas en un conflicto armado inicialmente entre el Estado, guerrillas izquierdistas y grupos paramilitares, que luego engendró grupos criminales y narcos. En ese período, la violencia dejó 120.000 desaparecidos y miles de muertos. El Valle de Cauca, cuya capital es Cali, fue una región particularmente afectada.

Pese a su historia y a la reciente militarización, “el grado de movilización es altísimo, en todas las ciudades la gente permanece sosteniendo este paro nacional desde el 28 de abril y la respuesta del Estado es una represión feroz, brutal, inhumana contra el pueblo pobre”, sostuvo Navarro.

La misión argentina está desplegada en Cali, Medellín, Popayán, entre otras ciudades de Colombia desde el 25 de mayo, recabando testimonios sobre la represión de las protestas. Esa información será recopiladas y presentada como prueba en futuras denuncias contra el Estado colombiano ante organismos internacionales.

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