Comenzó en Brasil histórico juicio por corrupción durante el gobierno de Lula
-
Artemis II explorará la cara oculta de la Luna y perderá contacto con la Tierra por un tiempo
-
Murió el jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní en un ataque de EEUU e Israel
Se prevé que las primeras sentencias se empiecen a conocer a mediados de setiembre.
Los 38 acusados deberán responder por un sofisticado plan para comprar apoyos en el Congreso bajo el primer gobierno de Lula (2003-2006) y saldar cuentas de la campaña electoral de 2002 que lo llevó al poder, según la acusación que examinarán los 11 magistrados.
Fundador y líder del PT, Lula fue excluido de la causa penal y negó siempre conocer la existencia de dicho esquema, se declaró traicionado y ofreció disculpas públicas en la época.
Lula logró sobreponerse al escándalo y fue reelegido por un segundo período consecutivo que se extendió hasta diciembre de 2010. Su heredera política, Dilma Rousseff, lo sucedió en el poder.
No obstante, el expresidente de 66 años -que se recupera de un cáncer de laringe diagnosticado el año pasado- volverá a estar en primera plana por las eventuales vinculaciones que puedan surgir a lo largo del proceso, que podría incluso incidir en las elecciones municipales de octubre.
El juicio implica a dirigentes de larga data del PT, incluidos tres exministros: José Dirceu (de la Presidencia), Luiz Gushiken (de Comunicación) y Anderson Adauto (de Transportes), y casi una docena de excongresistas de cuatro partidos que conformaron la base aliada de Lula.
Dirceu, exhombre fuerte del primer gobierno del exmandatario, es el principal acusado en el escándalo. La fiscalía lo señala de ser el jefe de la red de corrupción política y enfrenta una pena mínima de 15 años de prisión.
El caso estalló en 2005, cuando el entonces diputado aliado Roberto Jefferson (PTB, Partido Laborista Brasileño, centro), molesto por una mala repartición del poder, reveló a la prensa la existencia de un esquema de corrupción en el PT.
El esquema del 'mensalao' -término acuñado por Jefferson, uno de los 38 acusados- funcionaba a través de un publicista dueño de varias empresas, Marcos Valerio de Souza, que logró contratos para realizar campañas del gobierno.
Los recursos no utilizados en esas campañas eran entregados a parlamentarios o sus asesores, al tiempo que de Souza contraía préstamos con bancos privados y públicos que iban a parar a los cofres del PT, según la fiscalía.
El escándalo generado por las denuncias es el más grave desde la renuncia del expresidente Fernando Collor de Melo, en 1992, por corrupción. El exmandatario (1990-1992) decidió dimitir antes de enfrentar un juicio de destitución en el Parlamento.




Dejá tu comentario