24 de febrero 2004 - 00:00

Comenzó en La Haya juicio en contra del muro israelí

Un niño palestino cuida a sus ovejas en Qalqilia, una ciudad de Cisjordania que quedó encerrada por el muro.
Un niño palestino cuida a sus ovejas en Qalqilia, una ciudad de Cisjordania que quedó encerrada por el muro.
La Haya (ANSA, The New York Times) - Comenzó ayer en La Haya la serie de tres audiencias de la Corte Penal Internacional en las que evaluará, a instancias de la Asamblea General de la ONU, la validez jurídica del muro que el gobierno israelí construye en la frontera y dentro de Cisjordania.Ariel Sharon, en tanto, buscó ayer con éxito sumar el apoyo de Estados Unidos para desconocer el proceso del tribunal, consciente de que un eventual fallo condenatorio, aunque de carácter consultivo y no vinculante, significaría un serio revés para su gobierno.

Víctimas del muro y de los atentados perpetrados por suicidas se hicieron presentes en manifestaciones en Medio Oriente y en La Haya. En la primera jornada de audiencias, representantes palestinos denunciaron que el muro o cerca de separación es un «obstáculo» para la creación de un Estado independiente y no una «barrera de seguridad». Las audiencias de la CIJ se celebrarán hasta mañana, mientras que el lapso para emitir el fallo podría ser de tres meses.

La Autoridad Palestina trata por estos días de maximizar la incidencia de esta intervención de La Haya, pero Estados Unidos instó a la Corte a no emitir un dictamen sobre la legalidad del muro. «Washington cree que un dictamen sobre esta cuestión corre el riesgo de minar el proceso de paz y de politizar la Corte», escribió el asesor jurídico del Departamento de Estado norteamericano, William Taft, en un documento transmitido al tribunal. «Estados Unidos pide a la Corte que evite cualquier decisión que pueda interferir o hacer que el proceso de negociación sea más difícil», agrega el texto.

•Inoportuno

En Europa, donde la mayoría de los países critica el muro y es más cercana a la postura palestina, también se estima, según varias cancillerías, que no es «oportuna» la intervención de la CIJ, cuya intervención fue habilitada por la Asamblea General de Naciones Unidas, en donde un país equivale a un voto, contrariamente a lo que ocurre en el Consejo de Seguridad del organismo.

Después de una breve introducción del presidente de los 15 jueces de la Corte Internacional, el chino
Shi Jiuyong, tomó la palabra el observador permanente palestino en la ONU, Nasser Al-Kidwa, cuya intervención apuntó directo al centro del problema. El muro no sólo «niegala autodeterminación de los palestinos», sino que tiende a convertir en «eterna» la ocupación israelí, dijo Al-Kidwa. El diplomático agregó que «el muro apunta en realidad a confirmar la anexión de hecho de amplios sectores de los territorios ocupados». «Palestina está bajo ocupación militar desde hace casi 37 años», subrayó el Al-Kidwa, y agregó que «si Israel quisiera el muro por razones de seguridad, podría haberlo construido en su propio territorio».

Además de los representantes que hablaron ayer -de Arabia Saudita, Sudáfrica, Argelia y Bangladesh, todos propalestinos- la Corte recibió documentos escritos con opiniones de 49 estados u organizaciones, de las cuales 12 solicitaron a la Corte que no emita su opinión sobre este tema.

En sintonía con las palabras de Al-Kidwa, desde Ramallah, el presidente de la AP,
Yasser Arafat, se pronunció contra la barrera y depositó en la Corte Internacional la posibilidad de «una esperanza de paz» para la región.

Hasta ahora, Israel construyó 186 kilómetros de barrera, de los 730 que tiene previstos levantar Sharon.

El gobierno israelí también se juega en el frente interno la suerte del proyecto de evacuación inminente de las colonias de Gaza. El primer ministro Sharon dijo a parlamentarios del oficialista Likud que visitará Washington a finales de marzo para buscar el apoyo norteamericano a sus medidas unilaterales a fin de separar al territorio israelí de los palestinos.
«El plan de retirada de los territorios ocupados es la primera etapa de un plan más extenso que asegurará a la mayoría de los residentes de la zona de Judea y Samaria (en Cisjordania)», dijo Sharon.

El primer ministro advirtió a los diputados del Likud de que, si no lo apoyaban, Israel se arriesgaba a perder todos sus más de 120 asentamientos en la ocupada Cisjordania. «Si ustedes no me permiten hacer esto, entonces lo perderán todo», afirmó.

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