Comienza cumbre del G-8 con ardua agenda y temor a violencia
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Un grupo de
manifestantes
contra la
pobreza en
Africa
intentó ayer
llamar la
atención
quemando
cabañas en
Escocia
(arriba).
George
Bush y su
esposa,
Laura,
hicieron
ayer escala
en Dinamarca,
donde
fueron
recibidos
por el
premier,
Anders
Rasmussen,
y su mujer
(izquierda).
Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña y este año presidente del G-8, ubicó estos temas como prioridades en la agenda de la reunión que se realizará en un lujoso complejo turístico y de golf de Gleneagles, en el centro de Escocia.
En el mismo documento, se afirma que el crecimiento económico mundial en 2005 será menor al de 2004 y que los persistentes desequilibrios mundiales y los altos precios del crudo aumentarán los desafíos para la economía mundial.
Tras los disturbios del lunes, cientos de furgones y dos helicópteros policiales patrullaron ayer las calles de Edimburgo mientras que numerosas tiendas se protegieron con paneles de madera por temor a un nuevo brote de violencia de grupos anarquistas. Según informaron fuentes oficiales, se contará con la presencia de más de 10.000 efectivos de seguridad durante el transcurso del evento.
John Vine, jefe de la policía de Tayside, responsable de la seguridad de la cumbre, señaló que su fuerza agradece la posibilidad de trabajar en este evento histórico.
Pero Vine también dijo que su fuerza responderá con firmeza ante la violencia. «No tengan dudas, si encontramos a gente que está preparadapara usar la violencia para lograr sus metas tomaremos acciones enérgicas», dijo el jefe de policía.
Hasta ahora, la violencia de Edimburgo no fue tan seria como los enfrentamientos de algunas reuniones previas del G-8, como la de Génova en 2001.
Sin embargo, el rumor de las protestas volverá hoy a las calles de la capital escocesa con la llamada «Larga marcha hacia la justicia», convocada por el rockero y activista irlandés Bob Geldof y el cantante Bono para exigir al G-8 medidas que erradiquen la miseria de Africa. Se espera que acuda un millón de personas.
El cantante, promotor de los conciertos contra la pobreza que se celebraron el pasado fin de semana en Londres y otras ciudades del mundo, llegó ayer a Edimburgo y tildó de «estúpidos e innecesarios» los disturbios del lunes.
• Llamamiento
«Cientos de miles de personas -subrayó Geldof- quieren pedir el fin de la pobreza. Centrémonos en lo importante. Vamos a Edimburgo en paz.»
Por otro lado, las fuerzas de seguridad también estarán pendientes de la protesta convocada por el grupo «G-8 alternativo», previo permiso policial, a quinientos metros del hotel Gleneagles.
«G-8 Alternativo», plataforma que incluye grupos contrarios a la guerra de Irak, a la pobreza en el mundo y a la proliferación de armas nucleares, espera la asistencia de unas 5.000 personas que darán su particular «bienvenida» a los líderes de la cumbre.
Los manifestantes tienen terminantemente prohibido rebasar la zona de exclusión establecida ante el lujoso hotel convertido en una auténtica fortaleza aislada por un anillo de acero de ocho kilómetros de largo por dos metros de alto.
Los manifestantes intentaron por todos los medios hacerse oír. A modo de simbólico recordatorio, una pancarta colgada en el famoso castillo de Edimburgo, imponente vigía pétreo que se alza sobre un volcán, instaba ayer a los ocho hombres más poderosos del mundo a «hacer que la pobreza sea historia».




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