Los Angeles (EFE) - Miles de parejas de homosexuales podrán a partir de hoy dar el «sí, quiero» en California, un gesto avalado por la Justicia y que supondrá millones de dólares para las arcas de la maltrecha economía de este estado.
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El pasado 15 de mayo la Corte Suprema de California declaró inconstitucionales las leyes que prohíben las bodas entre personas del mismo sexo. Así, California se convirtió en el segundo estado de EE.UU., después de Massachusetts, en permitir estos enlaces. La sentencia judicial dio la razón a la demanda presentada por la ciudad de San Francisco y los agrupaciones de gays y lesbianasque desde 2004 perseguían en los tribunales el reconocimiento de su derecho a casarse.
Un capítulo que se cerrará, al menos por el momento, a partir de la última hora de hoy y de forma masiva desde mañana a primerahora, cuando se espera que numerosas parejas homosexuales acudan al registro civil para cambiar su status al de matrimonio.
Además de sus connotaciones legales, las bodas gays tendrán unas importantes consecuencias económicas para un estado asfixiado por la deuda y donde sus ciudadanos se muestran divididos frente a este cambio social. Según un estudio del Instituto Williams de la Escuela de Derecho de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), los matrimonios entre personas del mismo sexo generarán un volumen de negocio de más de 680 millones de dólares en los próximos tres años en este Estado.
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