25 de abril 2005 - 00:00

Completa Siria su retiro del Líbano

Beirut (EFE) - Los soldados y los miembros de los servicios secretos sirios concluyeron ayer su repliegue con el que pondrán fin a una presencia de casi tres décadas en el Líbano.

Luego de los preparativos, los militares sirios abandonaron ayer a la mañana una base en la ciudad de Baalbeck, en el este del país. Inmediatamente después, soldados libaneses relevaron a los sirios en la zona y tomaron el control del puesto militar de Bayader El Ades, que une Masna con la localidad de Rachaya, de donde se habían retirado poco antes los militares sirios, anunció la radio local «La Voz del Líbano».

«La retirada total siria tendrá lugar en un máximo de 24 horas», dijo ayer un oficial sirio, que pidió el anonimato.

En su regreso a Siria, las tropas de Damasco destruyeron gran parte de las instalaciones que ocupaban desde 1976, año en el que 40.000 soldados de ese país entraron en el Líbano bajo mandato de la Liga Arabe como fuerza de interposición en la guerra civil libanesa, que duró de 1975 a 1990.

Algunas unidades sirias se quedarán hasta mañana en la localidad fronteriza de Rayak para celebrar un acto castrense «de despedida».

• Certificación

A la ceremonia, en la cual se rendirá un homenaje a los uniformados sirios muertos en territorio libanés y se inaugurará un monumento, asistirán el comandante en jefe del ejército del Líbano, el general Michel Suleiman, y su colega sirio, Ali Habib.

Se espera ahora en Beirut a un equipo especial de la ONU con la misión de certificar la retirada, exigida desde hace un año por numerosos sectores libaneses, entre los que destacan las comunidades cristiana, drusa y sunnita.

El repliegue sirio es el fruto de la presión internacional y de las manifestaciones libanesas antisirias desatadas tras el asesinato, el pasado 14 de febrero, del ex primer ministro Rafic Hariri, del que la oposición libanesa responsabilizó al régimen de Damasco y a los servicios secretos libaneses
.

• Detonante

Fue precisamente la Resolución 1.559, aprobada el pasado setiembre por el Consejo de Seguridad de la ONU, la que aceleró los acontecimientos al exigir la retirada de las tropas extranjeras del Líbano, en clara alusión a Siria.

La resolución exige además el fin de la intervención de Damasco en los asuntos internos del Líbano, una injerencia que, según la oposición, quedó una vez más de manifiesto con la prórroga por tres años de la presidencia del pro sirio
Emile Lahud, una maniobra que fue atribuida a Damasco.

Sin embargo, el atentado que mató a Haririfue el detonante que hizo brotar las manifestaciones antisirias, que hasta entonces se habían evitado por el miedo que los libaneses, tanto cristianos como musulmanes, sentían ante el ejército y los servicios secretos de Siria.

Las multitudinarias marchas y protestas que se sucedieron en Beirut desafiando las prohibiciones de las autoridades, así como la presión internacional, empujaron al presidente sirio,
Bachar al Asad, a anunciar el 5 de marzo pasado la retirada de sus tropas del país de los cedros.

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