Con apoyo de la comunidad internacional, Zelaya se prepara para volver a Honduras
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Zelaya ante la Asamblea General de la ONU
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, se comprometieron a acompañar a Zelaya en su regreso al país, donde el martes Micheletti organizó una multitudinaria concentración en su contra.
Una alta fuente del Gobierno de Argentina, país que sufrió cruentos golpes militares durante su historia, dijo que la gestión es necesaria para evitar sentar precedentes de acciones como la ocurrida contra Zelaya.
"Si esto se acepta sería retornar a la posibilidad de golpes", dijo la fuente, que pidió el anonimato.
Por su parte, Chávez dijo que habría que evaluar una intervención militar de la ONU en caso de Zelaya fuera agredido a su regreso.
"La comunidad ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) estará atenta en las próximas horas, porque un escenario de agresión contra la delegación que va a Honduras abriría otro tipo de puerta. Entonces, habría que plantear, por ejemplo, la intervención militar de Naciones Unidas", dijo Chávez, según un comunicado de la presidencia.
Zelaya podría entrevistarse con el mandatario estadounidense, Barack Obama, esta semana en Washington, dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs. Obama dijo que no fue legal el derrocamiento de Zelaya y que sólo lo reconoce a él como mandatario de Honduras.
En una plaza pública de Tegucigalpa, el Gobierno interino convocó a una manifestación que reunió a unas 3,000 personas que portaban carteles de repudio a Zelaya y Chávez y durante la cual Micheletti reiteró que entregará el poder en enero al vencedor de las elecciones generales de noviembre.
El ex presidente del Congreso dijo que enviará el miércoles a Washington una misión de diputados y empresarios para a explicar lo ocurrido en Honduras.
"No nos ha gustado todo lo que ha pasado, pero no nos dio alternativa. Yo creo que 80 por ciento o la mayoría de la población está satisfecho con lo que pasó", dijo en la protesta Adela Guevara, empleada de un hotel.
La crisis política estalló el jueves pasado, cuando Zelaya destituyó al jefe de las fuerzas armadas por negarse a trasladar las urnas para una consulta popular que el mandatario quería realizar con el fin de abrir el camino a su reelección a través de un referendo en las elecciones de noviembre.
En medio de la creciente presión internacional contra el gobierno interino, el Banco Mundial decidió interrumpir los préstamos en estudio para Honduras, vitales para la nación de 7 millones de habitantes, la más pobre de América después de Haití y Nicaragua.


