Con el 15 M, España ya tiene sus propios piqueteros

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Madrid. (Enviado Especial).- España ya tiene sus propios "piqueteros", que eligieron el "cacerolazo" para que se escuchen sus protestas, muy cercanas al "que se vayan todos". En la Puerta del Sol de Madrid, a pocos metros del Congreso de los Diputados, miles de españoles (en su mayoría menores de 30 años, pero acompañados de viejos militantes de izquierda y desempleados mayores de 40), despliegan todo tipo de pancartas en contra del sistema de partidos español. Tienen una organización "asamblearia", según la describen ellos mismos, y toman sus decisiones "por consenso y voto directo". Para que se los escuche, hacen sonar sus cacerolas y ponen música tecno y rap a todo volumen.

A través de este método, por ejemplo, eligieron continuar con la movilización y la protesta, pese a que la Justicia local (la Junta Electoral), mandó a la Policía a desalojar la plaza prohibiendo la manifestación. El argumento jurídico para esta decisión (en una votación cerrada de cinco contra cuatro jueces), es que el domingo hay elecciones regionales en España y las movilizaciones están prohibidas para garantizar las dos jornadas de reflexión (hoy y mañana). Al 15M poco le importa la decisión judicial. En todo caso, les da más fuerza a los manifestantes, que ahora sí sienten que la protesta está siendo escuchada.

Este hecho político, el más importante de la política española en las últimas décadas según los observadores, tomó por sorpresa a toda la clase política partidaria del país. Ni el gobernante PSOE ni el opositor PP pudieron preveerlo, y mucho menos preparase para enfrentarlo. En el primer caso la situación es más preocupante, ya que un autoanálisis reconoce que se trata de eventuales votantes del socialismo español, que sea por la crisis económica o, directamente, por no entender las nuevas tendencias, quedaron fuera de su representatividad.

Modalidad

La metodología de la protesta sorprende a la clase dirigente española. Sin embargo, para un argentino resulta una movilización más, de las que adornan el panorama político en la Capital Federal o el conurbano bonaerense. Salvo por una cuestión central: en la Plaza del Sol están prohibidas las pancartas partidarias. Cualquier manifestante que intente enarbolar las banderas de un solo partido, será expulsado del lugar.

Así, el tradicional paseo madrileño se convirtió en una gran ágora, similar a las que poblaban Buenos Aires durante la crisis del 2001. En vez de bancadas de diputados hay un piso donde se sientan los protagonistas, y en lugar de presidente de un Parlamento hay un moderador que va dando la palabra a medida que alguien la pide. Al final, un "escriba" que anotó todas las propuestas las somete al voto. No hay orden del día, sino un listado de reclamos que llega a los 24 puntos "innegociables" antes de levantar la protesta.

"Somos la generación NiNI, Ni PSOE Ni PP", dice un cartel. "Yes we camp", dice otro más allá. "Lo escribimos en inglés para garantizarnos que la protesta llegue a todo el mundo vía los medios de comunicación", reconoce Jordi, uno de los manifestantes que confecciona los carteles. 

Jordi forma parte de una de las comisiones elaboradas por áreas, la de comunicación. Hay otras como la de asamblea (que organiza las consultas populares), alimentación (que dirige la logística para conseguir bebidas y algo para comer), la de infraestructura (que maneja las carpas del centro del ágora) y otra de energía (dedicada a conectar con alargues los aparatos eléctricos a casa particulares que amablemente les ceden enchufes).

"Consideramos leyes injustas la Ley de Extranjería, el Plan Bolonia, la Ley Sinde, la Ley electoral y la de Igualdad de género", suena por un megáfono que rula de mano en mano en la asamblea. "Hay que acabar con el apoyo estatal a la Iglesia", defiende una mujer de mediana edad. "Los rescates deben ir dirigidos a las familias desahuciadas y no a los bancos", dice otro joven.

Los manifestantes se vienen convocando en esta Plaza del Sol desde el 15 de mayo (de ahí el 15M). Sin embargo todo comenzó en febrero con el inicio de una serie de comunicaciones vía redes sociales. Facebook y Twitter fueron los mecanismos de comunicación que terminaron por organizar el evento.

Desde ese día hay comunicaciones varias sobre cómo avanzar en los petitorios, que la clase política debe tener en cuenta, gane quién gane las elecciones del próximo domingo.

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