Con la mediación de la OEA, Zelaya y Micheletti avanzan con cautela hacia el diálogo
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Manuel Zelaya recibió al enviado de Insulza, John Biehl, en la embajada de Brasil.
La policía desalojó una pequeña manifestación cerca del canal 36, cerrado al igual que Radio Globo -ambos medios afines a Zelaya- por Michelleti el lunes en virtud de los decretos.
La represión y los disturbios aumentaron desde el 21 de septiembre, cuando Zelaya -depuesto por el golpe del 28 de junio- volvió sorpresivamente y se refugió en la embajada brasileña.
El enviado del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno John Biehl, que el miércoles se reunió con Zelaya en la embajada, tiene previsto también un encuentro con Micheletti, en víspera del arribo de una misión de avanzada del organismo.
"Vemos en ambos lados un deseo de dialogar en serio. El gran deseo de la comunidad internacional es que salga robustecida la democracia", dijo Biehl, que prepara el terreno para la llegada el 7 de octubre a Tegucigalpa de una misión de cancilleres de la OEA con el secretario general José Miguel Insulza.
La negociación, que incluirá a grupos civiles -como empresarios y organizaciones sociales-, tendría como punto de partida el denominado Acuerdo de San José, propuesta del presidente costarricense Oscar Arias rechazada antes por Micheletti porque establece como punto central la vuelta de Zelaya al poder.
El régimen de Micheletti, que pide a Brasil que entregue a Zelaya para que enfrente la justicia, donde está acusado de traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones, dijo el miércoles que la propuesta de Arias podría sufrir cambios para alcanzar un "acuerdo aceptable".
"Estoy dispuesto a ir a los tribunales, es que no me lo permitieron en su momento porque me sacaron del país. Estoy dispuesto a responder a los cargos que hay en mi contra, no tengo problema con eso", afirmó Zelaya desde la embajada.
Empresarios que apoyaron el golpe militar propusieron la restitución de Zelaya pero con poderes limitados, en tanto la Iglesia católica -criticada por pedir hace tres meses que no volviera- impulsa la reanudación de las negociaciones bajo mediación de Arias.
"El Acuerdo de San José no está escrito en piedra, puede ser modificado. Se trata de un diálogo en que las partes tendrán la libertad de mejorar el pacto", comentó el funcionario chileno.



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