A poco más de un año de los atentados del 11 de setiembre, el comité de inteligencia del Congreso de los EE.UU. dio un duro golpe a los servicios secretos de ese país y pone en una situación difícil al presidente George W. Bush. En su primera audiencia pública, sostuvo que los servicios de investigación detectaron varios indicios sobre un inminente ataque terrorista, algunos en los Estados Unidos, en los meses previos a los ataques terroristas. Desde los dramáticos hechos que conmovieron al mundo se habían conocido informaciones en ese sentido, pero es la primera vez que oficialmente un poder del Estado admite esa grave falta. El presidente norteamericano había respaldado al FBI y a la CIA en sus investigaciones, y esta declaración lo complica porque se asegura que fue informado de algunos de estos datos, pero ni él ni su comité de seguridad los evaluó de manera adecuada. Más aún cuando se conocen a diario datos que revelan el amplio operativo de planificación en territorio norteamericano por parte de los terroristas que respondían a Osama bin Laden.
Washington (EFE, El Mundo, AFP) - Los servicios de espionaje estadounidenses estaban al tanto del riesgo de un atentado utilizando aviones de línea antes de los ataques del 11 de setiembre de 2001, pero estimaron que el riesgo era bajo, declaró ayer un responsable de la investigación que conduce el Congreso de ese país.
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Tras diez audiencias a puertas cerradas, la comisión especial del Congreso realizó su primera sesión pública que se extendió por seis horas. Como parte de las averiguaciones sus miembros estudiaron durante seis meses más de 400.000 páginas de documentación y tomaron más de 500 testimonios -muchos de los cuales muestran indicios de preparativos para actos terroristas de gran envergadura por parte de la red Al-Qaeda, del multimillonario saudita Osama bin Laden, y otras organizaciones clandestinas-según precisó el senador demócrata Bob Graham, presidente de la comisión de información del Senado.
Sin embargo, tanto la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) creyeron que esos planes podían dirigirse contra intereses de los Estados Unidos en el extranjero, pero no en este país.
Durante la primera audiencia, la coordinadora del informe, Eleanor Hill, leyó un resumen sobre la investigación y, al respecto, dijo que la NSA -responsable de espiar comunicaciones en todo el mundo-había informado que entre mayo y junio de 2001 detectó 33 comunicaciones que apuntaban a un inminente ataque terrorista. No obstante, Hill aclaró que ninguno de los informes de esta agencia facilitó información específica sobre dónde, cuándo o cómo iban a ocurrir los atentados.
«A pesar de las informaciones en sentido contrario brindadas a los servicios de información, el FBI y la FAA (Administración federal de la aviación civil) habían estimado que el riesgo de un acto terrorista tomando como blanco la aviación civil era relativamente débil», declaró Hill frente a la comisión especial del Congreso.
El informe asegura además que en abril del mismo año los servicios de espionaje también obtuvieron información no específica en relación con una conspiración terrorista que podía tener como objetivo los estados de Nueva York y California. Según el informe, antes de los atentados del año pasado, las agencias de inteligencia estadounidenses tuvieron en sus manos muchos datos sobre preparativos sospechosos en el extranjero. Y en junio de 2001, el centro antiterrorista de la CIA supo que elementos clave de Al-Qaeda habían desaparecido y que otros se preparaban para convertirse en mártires. El espionaje detectó un profundo odio hacia los EE.UU., declaró Hill, quien hizo hincapié en que los analistas de inteligencia incluso llegaron a creer que era factible que los grupos terroristas usaran aviones comerciales para cometer sus ataques.
En defensa de las víctimas Stephen Push y Kristin Breitweiser, que encabezan dos grupos de apoyo a las miles de víctimas de los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York -que dejaron cerca de 3.000 muertos-indicaron en su testimonio que, si el espionaje hubiera sido eficaz, sus parejas estarían con vida.
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