Congreso de Bolivia dilata hasta mañana sucesión de Carlos Mesa
La vertiginosa realidad de Bolivia se acelera día a día. Pese a la tensión que provoca la indefinición por la sucesión del renunciante presidente Carlos Mesa, el Congreso se vio ayer imposibilitado de reunirse debido a la persistencia de fuertes protestas y amenazas a la seguridad de los legisladores. Así, la reunión del cuerpo fue pospuesta para mañana y, en lugar de La Paz, se hará en Sucre. De una aceptación de la renuncia del presidente, y su eventual sucesión, dependen también aspectos trascendentes como el referendo por las autonomías de Santa Cruz y Tarija y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
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Miles de obreros, campesinos e indígenas volvieron a ocupar el centro de La Paz. Su actitud
desafiante impidió que el Congreso se reuniera ayer mismo para decidir sobre la
renuncia del presidente Carlos Mesa y su eventual sucesión.
• Coincidencia
Tanto el izquierdista cocalero Evo Morales (Movimiento al Socialismo, MAS) como sectores empresariales de Santa Cruz de la Sierra (cuyas posturas son irreconciliables), también indicaron su preferencia por Rodríguez.
La sucesión presidencial está atada a la resolución de otros aspectos clave para la salida de la crisis, tales como la convocatoria a referendo autonómico, reclamado por las poderosas regiones hidrocarburíferas de Santa Cruz de la Sierra y Tarija, y las elecciones para una Asamblea Constituyente, exigida por Morales y otros sectores de izquierda. El dirigente cocalero pelea para que la Asamblea Constituyente redistribuya el poder en Bolivia y frene las pretensiones autonomistas de los sectores más ricos del país.
Tras la renuncia de Mesa, el clima social pareció agravarse, aunque anoche la poderosa Federación de Juntas Vecinales de El Alto aceptó la mediación de la Iglesia, indicó su dirigente, Abel Mamani. De 70 cortes de ruta se pasó a 108, mientras que en La Paz escaseaban combustibles y alimentos y hay amenazas de corte en los servicios públicos, según el comandante de la policía, David Aramayo.
• Asedio
La sede del gobierno fue intensamente asediada por miles de campesinos, mineros y estudiantes que hicieron detonar estruendosos petardos de dinamita que conmovieron a los pobladores, organizados espontáneamente en comités de defensa barrial. Grupos de manifestantes trataron de ocupar las adyacencias de la Plaza Murillo de La Paz, donde se encuentran las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Cancillería, una zona controlada por la policía.
Las escaramuzas más violentas se registraron después del mediodía, cuando la Policía dispersó a los manifestantes de la céntrica Plaza San Francisco y avanzó sus controles en diversas direcciones incluso hasta la estratégica avenida Mariscal Santa Cruz, escenario de las manifestaciones.
La Policía Técnica Judicial dio cuenta de 54 detenciones de manifestantes que atacaron con piedras a los uniformados y causaron destrozos en la propiedad pública y privada. Los incidentes dejaron a su vez tres heridos.
Además, la policía incautó más de 30 cilindros de dinamita durante una batahola de la que participaron mineros cerca de la iglesia de San Francisco. Reunidos en una improvisada asamblea, los mineros, que llegaron en camiones a La Paz, resolvieron «la toma del Palacio Quemado».
Dirigentes de las organizaciones radicalizadas de campesinos y obreros indicaron que no se desmovilizarán hasta tanto no se dictamine la nacionalización de hidrocarburos.
Ante la creciente violencia evidenciada por los manifestantes, comerciantes y vecinos de La Paz comenzaron a organizarse para proteger sus negocios de saqueos o desbordes que los pongan en peligro. El Movimiento Cívico-Vecinal de Sopocachi (un barrio de clase media) acordó hacer vigilias las 24 horas del día, y en caso de la presencia de manifestantes avisar para que salgan los vecinos a la calle.
Por su parte, el Comité Pro Santa Cruz, abiertamente enfrentado a los sectores radicalizados de El Alto, también comenzó a organizar su autodefensa, indicó su presidente, Germán Antelo.
Ante el clima de desborde social, el Ministerio de Educación adelantó las vacaciones de invierno para los estudiantes de La Paz. Estados Unidos, por su parte, dispuso la evacuación del personal no esencial de su embajada y recomendó a sus ciudadanos que se abstengan de visitar Bolivia.



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