La semana pasada un comité de la Cámara había encontrado a Traficant culpable en nueve de 10 cargos, por violaciones a la ética y había recomendado su expulsión.
"Voten según su conciencia, nada personal" dijo Traficant a sus colegas la noche de este miércoles, al concluir un largo alegato de defensa durante el cual tuvo que ser interrumpido dos veces para recomendarle que se abstuviera de utilizar palabras de grueso calibre.
Los legisladores que defendieron la expulsión, mencionaron que se trataba de una decisión muy difícil. "Es algo muy doloroso para cada uno de nosotros", dijo Joel Hefley presidente del comité de ética.
En abril un tribunal de su estado natal inculpó en abril último a Traficant por diez cargos, por hechos de corrupción, extorsión y fraude fiscal.
Traficant, que ha apelado esta decisión, escuchará su sentencia el próximo 30 de julio. Los demandantes han reclamado siete años de prisión.
El primer representante expulsado desde 1865, después de la Guerra de Secesión, fue el demócrata Michael Myers, elegido por Pensilvania, quien fue acusado de haber aceptado sobornos en los aos ochenta.
Traficant trabajó durante diez años en un programa de lucha anti-drogas antes de ser sherif en 1980 en una región de Ohio afectada por el cierre de las plantas siderúrgicas.
Fue en ese contexto que se convirtió en un héroe local, que prefirió pasar varios días en prisión antes que desalojar a los desempleados que no podían pagar más sus vencimientos.
"Nunca quise venir a Washington. Me presenté a las elecciones para el Congreso porque corría el riesgo de ser asesinado si trataba (de obtener) un nuevo mandato de sherif", había asegurado en los últimos días ante sus colegas.
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