Conmueve al Vaticano el asesinato de un arzobispo en Irak

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Mosul (Reuters, EFE, AFP) - Paulos Faraj Rahho, el arzobispo católico caldeo secuestrado el mes pasado en Irak, fue hallado muerto ayer con su cuerpo semienterrado en un baldío de la ciudad de Mosul.

El hallazgo del cadáver se produjo después de que desconocidos telefonearan a la sede de la Iglesia Caldea para comunicar que «el arzobispo secuestrado estaba muerto y enterrado en un lugar del oeste de la ciudad», según fuentes policiales.

El cuerpo de Raho, que presentaba varios impactos de bala, fue trasladado al depósito de cadáveres central de la provincia de Nínive, donde se le practicó una autopsia.

Rahho, arzobispo de Mosul, ubicada 390 kilómetros al norte de Bagdad, había sido secuestrado el 29 de febrero por hombres armados que atacaron su automóvil, provocando la muerte de su chofer y dos guardias.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, culpó de su muerte a Al-Qaeda y enfatizó que su gobierno, encabezado por chiitas, está comprometido a proteger a los cristianos, que representan cerca de 3% de la población en el mayoritariamente musulmán Irak.

«Los perpetradores de este horrible crimen no escaparán de la mano de la Justicia», expresó Al-Maliki.

El papa Benedicto XVI, quien hizo varios llamados para la liberación del prelado, expresó su «profunda pena» y calificó su muerte como un «acto de violencia inhumana que ofende la dignidad del ser humano» en una carta enviada a los líderes de la Iglesia iraquí.

  • Condena

    Estados Unidos, por su parte, condenó el «terrible y trágico acto terrorista» que, dijo, demuestra la « brutalidad» de los extremistas, según palabras del portavoz de la Casa Blanca Tony Fratto.

    El episodio vuelve a poner de relieve la difícil situación en la que vive la menguante comunidad cristiana de Irak.

    La mayoría de los cristianos que quedan actualmente en el país árabe, unos 600.000 fieles, pertenece a la Iglesia Caldea y, de esa cifra, unos 250.000 viven en la región autónoma del Kurdistán.

    El obispo Mer Patros, máxima autoridad de los caldeos católicos en el Kurdistán, se quejaba recientemente de que en tiempos de Saddam Hussein llegó a haber 2 millones de cristianos en el país, pero esa cifra bajó dramáticamente en los últimos años.

    «Por culpa de la ocupación norteamericana del país nos han considerado cómplices por ser cristianos, como ellos; y luego están los musulmanes fanáticos que quieren limpiar Irak y Medio Oriente de cristianos», se lamentó el obispo.
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