Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La empresa estatal de petróleo de Venezuela (PDVSA) se sumó ayer al combate contra la escasez de alimentos, que el presidente Hugo Chávez atribuye al contrabando a Colombia, e inició la venta directa de 74.000 toneladas que importó recientemente.
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Se trata de leche, pollo, azúcar, arroz, aceites, carnes y enlatados, productos comprados principalmente en Brasil y que se sumarán a otras 150.000 toneladas «que ya estamos importando y que vamos a seguir reponiendo y reponiendo» periódicamente «hasta derrotar definitivamente el tema del desabastecimiento», declaró a los periodistas el ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez.
El también presidente de la empresa Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) dijo que su labor forma parte del plan anunciado por Chávez, que incluye la militarización de la frontera con Colombia para evitar el contrabando. «Todo el gobierno está trabajando de manera coordinada con su fuerza armada para dar esta batalla, de la que estamos seguros que vamos a salir victoriosos y nuestro pueblo va a tener acceso a los alimentos que se producen en el país y los que se deben importar», remarcó Ramírez. El control estatal adicional busca que estos productos importados y la producción nacional «no se acapare y no se los lleve de contrabando a Colombia», remarcó.
El presidente venezolano dijo el domingo que preveía que sus opositores intentarán correrlo del poder este año sacando provecho de la escasez de alimentos y, entre otras medidas, ordenó expropiaciones contra quienes se presten «a la traición». «¡Este gobierno no puede dejarse cachetear. Los alimentos no son juego, ahí está la existencia de la Patria!», exclamó y llamó a la ciudadanía que habita en la frontera con Colombia a unirse a los militares y a su gobierno para «eliminar el contrabando».
Chávez anunció el refuerzo de la presencia militar en la frontera con Colombia, de más de 2.200 kilómetros. «Si hay que mandar al ejército completo para parar el contrabando, se llevará» y «si hay que armar al pueblo y a los batallones de reservistas, los llevaremos», señaló.
Un día después de este anuncio polémico, la Guardia Nacional de Venezuela confiscó 500 toneladas de alimentos que eran transportados por ruta hacia Colombia.
Los productos iban en 18 camiones y fueron decomisados en un camino que conduce hacia la frontera en el estado de Táchira (oeste), limítrofe con Colombia, dijo el jefe de la Región N° 1 de la GN, general Gabriel Oviedo. La operación estaba destinada a «combatir este flagelo para garantizar al pueblo venezolano su alimentación», aseveró el jefe castrense.
Efectivos militares tomaron control de los productos, que serán distribuidos a « precios solidarios» en la red de mercados populares, conocidos como Mercal.
A pesar de estas polémicas medidas, Bogotá descartó sufrir un desabastecimiento de alimentos por causa de la militarización. El ministro colombiano de Agricultura, Andrés Felipe Arias, declaró que su país tiene suficientes existencias de alimentos para suplir la ausencia de los productos que importa de Venezuela, aunque admitió que pueden presentarse algunos problemas en zonas limítrofes.
«En Colombia tenemos una producción de alimentos suficientemente grande para abastecer el país de calidad y a precios estables», señaló el ministro a los periodistas, aunque aclaró que el problema puede ser más bien para Venezuela, ya que su país es un «abastecedor importante» de la nación vecina.
Arias explicó que «en la frontera hay algunos puntos en los que por tradición la gente cruza la frontera a diario para trabajar o para comprar y esto puede causar anomalías».
Colombia y Venezuela atraviesan por su peor crisis diplomática desde noviembre pasado, por asuntos relacionados con las FARC y por problemas de seguridad fronteriza. En un nuevo capítulo de las fricciones, Chávez arremetió además el domingo contra su homólogo colombiano, Alvaro Uribe a quien calificó de «triste peón del imperio», además de « cobarde, mentiroso, cizañero y maniobrero» y subrayó que un «hombre así no merece ser presidente de nada, menos de un país».
Uribe, que se encuentra en París, dijo ayer en una entrevista con «Radio Francia Internacional» que «lo que hay que hacer es, en nuestra actitud, en nuestras palabras, ser profundamente respetuosos del pueblo venezolano, que es nuestro pueblo hermano», sin comentar los insultos de Chávez.