Contundente victoria del PSOE en Andalucía
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Aliado del griego Syriza y afín a la izquierda latinoamericana, Podemos se felicitó por haber empezado a resquebrajar el dominio de socialistas y conservadores de los últimos 33 años. "El mapa político en Andalucía y en España ya ha cambiado", aseguró su candidata andaluza, la eurodiputada de 33 años Teresa Rodríguez.
"Se hace camino al andar. Gracias Andalucía, gracias Teresa Rodríguez, gracias caminantes, por dar el primer paso. Seguimos", tuiteó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, citando al poeta Antonio Machado.
Su resultado es inferior al pronosticado en las encuestas y su número dos, Iñigo Errejón, lo atribuyó a la población "más rural y de edad más avanzada" de la región, que "tiende a conservar más los equilibrios tradicionales".
El retroceso de los grandes partidos, sin embargo, se deja notar: del 80% de los votos en 2012 pasan al 62% en estos comicios, los primeros de un frenético ciclo electoral con municipales y regionales en trece comunidades en mayo, comicios en Cataluña en septiembre y legislativas a final de año.
Casi 6,5 millones de andaluces, de los 8,4 millones que tiene esta vasta región del sur de España, cuna del flamenco, fueron los primeros en poder escoger entre las opciones clásicas y las nuevas fuerzas como Podemos o Ciudadanos.
Este partido de centroderecha, nacido en Cataluña para hacer frente al nacionalismo de esa región y reconvertido en un proyecto de regeneración política española, se alzó con 9 diputados (9,3% de los votos) y puede ser clave para permitir formar gobierno a los socialistas, que se quedaron a ocho escaños de la mayoría absoluta.
"Hoy casi 400.000 andaluces han dicho que quieren un cambio pero quieren un cambio sensato", celebró su líder nacional, Albert Rivera, en Sevilla.
Seis años de dura crisis y numerosos escándalos de corrupción, hicieron del "cambio" la palabra de moda de la campaña andaluza. Incluso el PSOE, tras treinta años de gobierno en la región, prometía un "cambio seguro" mientras que el PP, apoyándose en la incipiente recuperación económica del país, propugnaban un "cambio tranquilo".
Tras años de frenesí inmobiliario, que llenó de complejos turísticos las costas del sur y dio trabajo fácil a muchos jóvenes, el estallido de la burbuja de la construcción en 2008 hundió la región. La agricultura, que da trabajo a medio millón de jornaleros, no compensó la caída.
Más de 1,3 millones de personas se encuentran sin empleo, el 34,2% de la población activa, un récord entre las regiones europeas. Entre los jóvenes, muchos de ellos sin estudios, la tasa se acerca al 60%.
Un escándalo de corrupción por presunta malversación de fondos destinados a fomentar la formación profesional ahondó todavía más la indignación.




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