Roma (EFE, Reuters, ANSA, AFP) - La intención del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de ocupar el cargo de canciller «al menos seis meses», provocó fuertes reacciones, tanto en el frente interno como a nivel de la Unión Europea. Mientras crecen los rumores de que el premier deberá acortar drásticamente su interinato, cobra fuerza como probable encargado de Exteriores el nombre de Gianfranco Fini, representante del sector de ultraderecha de la coalición de gobierno y reconocido euroescéptico.
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Varios países europeos hicieron saber que consideran anormal que un jefe de gobierno ocupe el doble rol de canciller, en tanto que en Italia, desde la oposición de centroizquierda hasta los propios aliados del gobierno y el presidente Carlo Azeglio Ciampi, arremetieron contra el pluriempleo de Berlusconi en su propio gobierno. En este contexto, se comenzó a abrir paso el nombre de Fini, líder de la ex fascista Alianza Nacional y vicepresidente del gobierno. El propio Fini no rehuyó la hipótesis e incluso afirmó que «decidiremos en la coalición, pero es normal que el vicepresidente sea candidato» a la Cancillería.
Su eventual nombramiento desconcertaría aún más a los italianos europeístas y a la propia Unión Europea, que ven avanzar amenazadoramente en el seno del gobierno a las fuerzas más reacias a la integración y a la moneda única.
El cargo de ministro de Relaciones Exteriores fue dejado vacante el último fin de semana por Renato Ruggiero, quien se fue en disidencia con otros miembros del gabinete porque habían hecho comentarios despectivos hacia la aparición del euro.
Berlusconi se autoadjudicó entonces el cargo y expresó deseos de quedarse un semestre, en lo que ya casi nadie lo acompaña.
Se habla ahora de un período más corto, de pocas semanas. Algunos observadores incluso han puesto fecha: el próximo 28 de enero, que coincide con la reunión mensual de los ministros de Exteriores de Los Quince en Bruselas, siempre que el cambio no conlleve la remodelación del gabinete.
El doble rol de Berlusconi despierta recelos en la Jefatura del Estado, que, sin dilación, ya hizo circular el mensaje de que se acorten los plazos. El presidente Ciampi, protagonista principal de la entrada de Italia en el euro, expresó, a través de sus colaboradores, que espera un rápido cambio de canciller con una elección de alto perfil político e inequívocamente europeísta.
Filas adentro de la mayoría gubernamental, la derechista Alianza Nacional (AN) y los democristianos del Biancofiore reconocen que su aspiración es que el interinato dure lo menos posible. Se alude a las dificultades que comporta compatibilizar una doble agenda llena de viajes y compromisos, como los que ya se tuvieron que cancelar en estos últimos dos días.
El panorama podría despejarse después de que el próximo lunes Berlusconi ilustre los ejes de su política exterior en un debate parlamentario con la oposición de centroizquierda, que tratará de ponerlo en un aprieto al empujarlo hacia los brazos del controvertido secretario de la Liga Norte, Umberto Bossi.