Crece violencia en Irak: 130 muertos por guerra religiosa

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Irak se encuentra al borde de la guerra civil. Un atentado el miércoles contra una emblemática mezquita encendió una ola desenfrenada de violencia religiosa entre diferentes vertientes del Islam. Se contabilizaban anoche más de 130 muertos. La sociedad iraquí corre el riesgo de dar el paso hacia un enfrentamiento total entre la mayoría chiita y la minoría sunnita. Se teme incluso una hipotética "limpieza étnica". Estados Unidos intenta llevar al mundo árabemusulmán a un proceso de democratización que casi no tiene antecedentes en esa cultura; una misión que, pese a críticas, a veces razonables, podría ser fructífera a largo plazo. Pero jornadas como la de ayer dejan ver un camino difícil, pleno de tempestades legadas por dictaduras como la de Saddam Hussein. El panorama de toda la región es preocupante. Hamas en la Autoridad Palestina supone un enigmático ensayo desde el terrorismo al gobierno. A ello se suma el desafío nuclear de la teocracia iraní. No sólo es malo para los musulmanes sino para todo el mundo.

Bagdad (AFP, ANSA) - La violencia descontrolada tras el ataque del miércoles a la mezquita chiita en Irak, uno de los principales lugares santos para esa vertiente musulmana, causó la muerte de más de 130 personas y el incendio de 168 templos en 24 horas, al tiempo que el gobierno iraquí y la Casa Blanca trataban de evitar por todos los medios una guerra civil entre ambas ramas del islam.

La nueva ola sangrienta complicará las ya difíciles gestiones de los líderes políticos sunnitas y chiitas para formar un gobierno de unidad nacional, tras las elecciones de diciembre de 2005, que evidenciaron una profunda ruptura entre las dos confesiones mayoritarias que conviven en Irak.

El presidente estadounidense, George W. Bush, alertó desde Washington que los atentados «buscan crear un conflicto civil», pero se mostró convencido de que vencerán las «voces de la razón».

Al menos 80 cadáveres, con señales de disparos, llegaron a la morgue de Bagdad desde el miércoles por la tarde hasta anoche, mientras 47 obreros sunnitas y chiitas fueron abatidos al este de la capital iraquí, según fuentes hospitalarias y de seguridad. Según el comité de ulemas musulmanes, 168 mezquitas fueron dañadas o incendiadas en todo Irak y diez imanes y predicadores murieron.

Además, los cadáveres de tres periodistas iraquíes del canal de televisión emiratí Al-Arabiya que habían sido secuestrados el miércoles en el norte de Samarra fueron hallados este jueves, informó la policía de la ciudad.

La presentadora Atwar Bahjat, el camarógrafo Adnan Abdallah y el experto de sonido Jaled Mohsen fueron secuestrados cuando abandonaban Samarra, donde habían cubierto la información sobre el ataque a la mezquita.

El de ayer también fue un día particularmente duro para las tropas estadounidenses afincadas en Irak. Siete soldados norteamericanos murieron en dos ataques distintos, cuando bombas colocadas al costado del camino golpearon los vehículos en los que viajaban. Cuatro militares murieron cuando patrullaban el poblado iraquí de Hawija y otros tres fallecieron cerca del pueblo iraquí de Balad, cuando su vehículo impactó con una bomba colocada al borde del camino.

Estas bajas elevan a 2.287 el número de soldados estadounidenses muertos en Irak desde marzo de 2003.

Las autoridades iraquíes pusieron a todas sus fuerzas de seguridad en estado de máxima alerta y suspendieron los permisos de descanso o vacaciones.

En Bagdad y en las localidades al norte de la capital, donde está Samarra, se impuso toque de queda día y noche, según un decreto del Ministerio del Interior.

  • Santuario
  • La medida, así como la ola de violencia, llega tras el atentado del miércoles contra el mausoleo del imán Alí Al Hadi, uno de los principales santuarios chiitas de Irak, con 1.000 años de antigüedad y situado en Samarra, al norte de Bagdad, que quedó prácticamente destruido.

    Ante un escenario que parecía descontrolado, el presidente iraquí, Jalal Talabani, convocó ayer a los principales líderes políticos sunnitas y chiitas para tomar medidas con el objetivo de evitar un conflicto confesional, pero la principal lista sunnita, el Frente de la Concordia, se negó a participar para manifestar su rechazo por los ataques contra esa comunidad.

    «El crimen (contra el mausoleo) busca sembrar cizaña y guerra civil en Irak (...) Los Takfiri (extremistas sunnitas) y los Zarqawis (por el nombre del jefe de la red terrorista Al-Qaeda en Irak) llegados del extranjero buscan provocar una guerra civil, pero nosotros debemos impedírselo», dijo Talabani ante una delegación de los jefes de las tribus de Salahedin, al norte de Bagdad.

    En un comunicado leído a la salida de la reunión, Talabani advirtió del «fuego de la sedición que, si se inflama, puede quemar todo a su paso y nadie saldrá indemne».

    Según Mahmud Osman, que asistió a la reunión, «todos los jefes políticos iraquíes expresaron su angustia por una guerra civil y su temor a los excesos en las plegarias del viernes».

    En un gesto considerado clave, el jefe radical chiita, Moqtada Sadr, ordenó a sus partidarios del «Ejército del Mehdi» proteger las mezquitas sunnitas, sobre todo en Basora (bastión chiita), indicó este jueves un responsable de su gabinete en la ciudad santa de Najaf.

    Por su parte, el gran ayatollah Alí Sistani, la más alta autoridad religiosa chiita de Irak, reiteró un llamamiento a la unidad de los iraquíes y al rechazo de las armas, según uno de sus representantes, Mohammad Hakkani.

    En otros actos de violencia, once presos árabes fueron secuestrados el miércoles en su prisión y asesinados en Basora (sur) por un grupo armado.

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