Crece violencia en Irak: 130 muertos por guerra religiosa
Irak se encuentra al borde de la guerra civil. Un atentado el miércoles contra una emblemática mezquita encendió una ola desenfrenada de violencia religiosa entre diferentes vertientes del Islam. Se contabilizaban anoche más de 130 muertos. La sociedad iraquí corre el riesgo de dar el paso hacia un enfrentamiento total entre la mayoría chiita y la minoría sunnita. Se teme incluso una hipotética "limpieza étnica". Estados Unidos intenta llevar al mundo árabemusulmán a un proceso de democratización que casi no tiene antecedentes en esa cultura; una misión que, pese a críticas, a veces razonables, podría ser fructífera a largo plazo. Pero jornadas como la de ayer dejan ver un camino difícil, pleno de tempestades legadas por dictaduras como la de Saddam Hussein. El panorama de toda la región es preocupante. Hamas en la Autoridad Palestina supone un enigmático ensayo desde el terrorismo al gobierno. A ello se suma el desafío nuclear de la teocracia iraní. No sólo es malo para los musulmanes sino para todo el mundo.
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Una mujer, madre de dos policías muertos, participa del funeral en Baaquba. Carga con los zapatos de sus hijos.
El de ayer también fue un día particularmente duro para las tropas estadounidenses afincadas en Irak. Siete soldados norteamericanos murieron en dos ataques distintos, cuando bombas colocadas al costado del camino golpearon los vehículos en los que viajaban. Cuatro militares murieron cuando patrullaban el poblado iraquí de Hawija y otros tres fallecieron cerca del pueblo iraquí de Balad, cuando su vehículo impactó con una bomba colocada al borde del camino.
Estas bajas elevan a 2.287 el número de soldados estadounidenses muertos en Irak desde marzo de 2003.
Las autoridades iraquíes pusieron a todas sus fuerzas de seguridad en estado de máxima alerta y suspendieron los permisos de descanso o vacaciones.
En Bagdad y en las localidades al norte de la capital, donde está Samarra, se impuso toque de queda día y noche, según un decreto del Ministerio del Interior.
Ante un escenario que parecía descontrolado, el presidente iraquí, Jalal Talabani, convocó ayer a los principales líderes políticos sunnitas y chiitas para tomar medidas con el objetivo de evitar un conflicto confesional, pero la principal lista sunnita, el Frente de la Concordia, se negó a participar para manifestar su rechazo por los ataques contra esa comunidad.
«El crimen (contra el mausoleo) busca sembrar cizaña y guerra civil en Irak (...) Los Takfiri (extremistas sunnitas) y los Zarqawis (por el nombre del jefe de la red terrorista Al-Qaeda en Irak) llegados del extranjero buscan provocar una guerra civil, pero nosotros debemos impedírselo», dijo Talabani ante una delegación de los jefes de las tribus de Salahedin, al norte de Bagdad.
En un comunicado leído a la salida de la reunión, Talabani advirtió del «fuego de la sedición que, si se inflama, puede quemar todo a su paso y nadie saldrá indemne».
Según Mahmud Osman, que asistió a la reunión, «todos los jefes políticos iraquíes expresaron su angustia por una guerra civil y su temor a los excesos en las plegarias del viernes».
En un gesto considerado clave, el jefe radical chiita, Moqtada Sadr, ordenó a sus partidarios del «Ejército del Mehdi» proteger las mezquitas sunnitas, sobre todo en Basora (bastión chiita), indicó este jueves un responsable de su gabinete en la ciudad santa de Najaf.
Por su parte, el gran ayatollah Alí Sistani, la más alta autoridad religiosa chiita de Irak, reiteró un llamamiento a la unidad de los iraquíes y al rechazo de las armas, según uno de sus representantes, Mohammad Hakkani.
En otros actos de violencia, once presos árabes fueron secuestrados el miércoles en su prisión y asesinados en Basora (sur) por un grupo armado.




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