Estupor y consternación viven desde el sábado la población estadounidense y las familias de las víctimas del Columbia. A lo largo del «sendero de los restos» del transbordador, las iglesias estaban colmadas, y se formaban cadenas de oración.
Washington (AFP, Reuters, El Mundo, ANSA, DPA) - Tras el accidente en el transbordador Columbia, que se desintegró el sábado cuando comenzaban las maniobras de aterrizaje, Rusia salió en auxilio de la estación espacial internacional ISS, en la que se encuentran trabajando tres astronautas, lanzando desde Baikonur al carguero Progress. En tanto, en un clima de luto y conmoción, la NASA avanzó en las investigaciones, que ya arrojaron los primeros resultados que indican una falla en la cobertura térmica de la nave, a la vez que se informó que fueron hallados restos de los siete tripulantes fallecidos.
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El lanzamiento ruso demuestra el escenario de la actividad aeroespacial para los próximos meses y quizás años. Rusia es el único país con capacidad para enviar suministros y hombres a la estación ISS. La NASA, sometida a duras críticas por su presupuesto millonario, suspendió las misiones de los tres transbordadores que le quedan, y se dedicará ahora a dilucidar las causas del accidente, el segundo en 17 años, con un saldo de 14 muertes entre el desastre del Challenger en 1986 y el del Columbia el sábado.
A bordo del Progress, que mañana deberá engancharse con la ISS, hay aparatos, material científico, combustible y alimentos para los tres habitantes de la estación, cuyo destino, tras la suspensión por tiempo indeterminado de las misiones shuttle, está ahora únicamente en manos de los vuelos rusos. La tripulación de la estación espacial, formada actualmente por los norteamericanos Kenneth Bowersox y Don Pettit, además del ruso Nikolai Budarin,fue informada unas horas después de la catástrofe que les costó la vida a los colegas del Columbia. «Están perturbados, pero siguen trabajando», comentó una fuente interna al centro de control espacial ruso de Koroliov, en Moscú. Es bastante probable que deban prolongar su permanencia en el espacio, la cual para Budarin, por ejemplo, incluyendo sus dos misiones anteriores en la MIR, podría superar los 400 días de duración.
• Repaso
Por ahora los investigadores, que responden separadamente a la NASA, al gobierno e independientes, repasan los datos verbales y electrónicos de los últimos minutos de comunicación, así como los escombros esparcidos por Texas. En las primeras conclusiones, se supo que el Columbia se ladeó hacia la izquierda justo antes de la catástrofe, bajo el efecto de una fricción «indicativa» tal vez de que faltaba una escama de la cobertura del fuselaje, dijo el director del programa de los shuttle, Ron Dittemore. La inclinación sobre el lado izquierdo había aumentado y la computadora de la nave intentó corregir la inclinación volcando el transbordador hacia la derecha. «No estamos seguros de lo que significa esto. Podría indicar que faltaba una escama (de las 24.000 que componen el fuselaje)», indicó. Por efecto dominó, las escamas vecinas pudieron desprenderse. Y la escama pudo haber sido dañada por el trozo de espuma plástica desprendida durante el despegue, que se puede ver en la grabación de video de la NASA.
Otra hipótesis es una mala orientación conducida a una velocidad demasiado elevada: el transbordador debe ser perfectamente dirigido en su reingreso a la atmósfera con las alas horizontales y la nariz posicionada a 40 grados, un ángulo considerado crucial.
• Continuidad
No obstante, la conquista del espacio «continuará», aseguró el sábado el presidente estadounidense George W. Bush. El mandatario estalló en llanto el sábado, después de hablar por teléfono con familiares de los astronautas muertos, según informó ayer el semanario «Time».
El programa de transbordadores espaciales se encuentra ahora en el ojo de la tormenta. «Cuesta caro, es excesivo, impracticable y, como volvimos a ver, mortal», sostiene «Time». El director de la NASA, Sean O'Keefe, no descartó que en junio próximo se reanuden las misiones. O'Keefe negó que una reducción presupuestaria de sus programas hubieran causado el desastre, como sostienen críticos.
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