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10 de abril 2007 - 00:00

Criticada, Londres impide a marinos vender entrevistas

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Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Ningún otro militar británico podrá vender sus historias a la prensa hasta que se haga una revisión de las normas que regulan esas prácticas, anunció ayer el gobierno del Reino Unido, tras el aluvión de críticas tras permitir que los marinos capturados por Irán cobren por sus entrevistas que se generaron tras las entrevistas exclusivas que otorgaron dos de los marinos capturados y liberados por Irán.

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El ministro de Defensa, Des Browne, anunció una «revisión de las regulaciones» relativas a cobrar por contar una historia después de que expertos en defensa, ex comandantes militares y otros especialistas expresaran su indignación porque algunos de los militares habían sacado provecho de su cautiverio. «Ningún otro miembro del personal tendrá permiso para hablar con los medios de sus experiencias a cambio de dinero», dijo Browne en un comunicado.

La polémica se intensificó ayer con la aparición de las primeras revelaciones en exclusiva de la única mujer del grupo, Faye Turney, y de otro de los marinos, Arthur Batchelor.

La militar, una madre de familia de 26 años, concedió sendas entrevistas al periódico sensacionalista «The Sun» y la televisión ITV en las que aseguró que sus trece días de cautiverio no tuvieron nada que ver con lo que reflejaron los videos difundidos por Teherán.

Turney relató que durante los cinco días que estuvo apartada del resto del grupo fue recluida en una celda de menos de cuatro metros cuadrados y obligada a quitarse toda su vestimenta excepto la ropa interior.

Una mañana, escuchó cómo serruchaban madera y clavaban clavos. « Entonces una mujer entró en mi celda y me midió desde la cabeza a los pies con una cinta. Estaba convencida de que estaban preparando mi ataúd», contó a «The Sun», propiedad del poderoso magnate Rupert Murdoch.

Turney, que se convirtió en centro de atención de la prensa después de que Irán divulgase tres cartas de autoconfesión escrita por ella, explicó que los iraníes le dijeron que si las redactaba sería liberada, pero que si se negaba sería juzgada por espionaje y condenada a «varios años» de prisión.

La mujer finalmente optó por hacerlo para estar de regreso a tiempo para el cumpleaños de su hija, aunque se sintió como «una traidora» al tener que criticar al Reino Unido y EE.UU. por la guerra en Irak, según relató en la otra entrevista, que la ITV emitió anoche. Con ambas entrevistas, Turney habría ganado 200.000 dólares.

Arthur Batchelor, que con 20 años es el más joven del grupo, admitió en otro tabloide británico, el «Daily Mirror», que estuvo aterrado y que lloró «como un bebé».

El marino también se lamentó de que los iraníes se hubieran quedado con su reproductor de música digital para darle «baratijas» a cambio, en referencia a los regalos otorgados por el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad.

Las bolsas contenían en particular 11 libros, esencialmente destinados a convertir al lector al islam, con títulos tan sugerentes como «Juventud y moral», «La invitación divina» e «Irán en un vistazo».

Asimismo, explicó que entre los regalos había también CD y DVD que no funcionan y «caramelos de pistacho». Por último se quejó de que el traje que le proporcionaron para abandonar el país era barato, estaba pasado de moda y no era de su talle, y que la camisa de marca que le dieron era una imitación. «Podría encontrar indumentaria mejor en una venta benéfica», aseguró.

«Los soldados y marineros lo lamentarán y se darán cuenta de que no fue tan buena idea cobrar», dijo el general Patrick Cordingly, comandante durante la Guerra del Golfo, a la BBC. «Espero que entreguen el dinero a la beneficencia», añadió.

Algunos de los otros trece militares capturados hablaron con los medios, pero sin recibir dinero.

Mientras Turney y Batchelor fueron acusados de comportarse como estrellas televisivas, las mayores críticas recayeron sobre el Ministerio de Defensa, que había autorizado la venta de las exclusivas dado el gran interés público.

En el pasado, tales excepciones se hicieron para los ganadores de la más alta distinción militar británica: la Cruz Victoria.

Especialistas en Defensa y ex comandantes dijeron que la decisión había traído deshonor al ejército británico y acusaron al ministerio de usar a los militares en una batalla propagandística, buscando demostrar que las confesiones de varios marinos de haber violado mar territorial iraní habían sido forzadas.

El coronel Bob Stewart, ex comandantede las fuerzas de la ONU en Bosnia, dijo estar «atónito» de que los cautivos hubieran sido animados a sacar provecho de lo que calificó de «desastre militar».

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