Brasilia (ANSA) - Más allá del rechazo que genera entre los socios de Brasil en el Mercosur el sorpresivo decreto firmado por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, que aumenta la carga impositiva de los insumos importados, la medida también fue blanco de críticas de una parte del propio empresariado y del arco político brasileño, por entender que la misma puede provocar inflación.
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En este sentido, el líder en el Senado del opositor Partido del Frente Liberal, José Agripino Maia, dijo que «esto puede detonar la meta de inflación de 2004, que es de siete por ciento, porque si el trigo, que es importado de la Argentina, tiene que pagar una alícuota de 7,6 por ciento también aumentarán el precio del pan y de los fideos».
Además, Agripino Maia consideró que el decreto «atropella al Congreso, que está analizando el proyecto de reforma impositiva enviado por el gobierno».
«Es evidente que el gobierno tiene miedo de perder recaudación con la reforma impositiva, pero el camino no debe ser obligar a cerrar a las pequeñas empresas ni castigar a los consumidores», evaluó.
• Recurso de inconstitucionalidad
Por su parte, la Orden de Abogados de Brasil emitió un comunicado en el que anticipa que estudia la presentación de un recurso de inconstitucionalidad contra el decreto por «el aumento en 153 por ciento de la alícuota de la COFINS». «Un aumento así debería pasar por el Congreso», sostuvo la Orden de Abogados.
Si bien defendió el decreto, el líder del oficialismo en el Senado, Aloizio Mercadante, admitió que la medida perjudicará al sector de servicios brasileño. «Es cierto que sectores donde no hay una cadena productiva, como los servicios, deberán pagar una alícuota más elevada», admitió Mercadante.