Gaza (AFP, ANSA) - La Franja de Gaza vivió ayer una de las jornadas más sangrientas de la intifada con la muerte de catorce palestinos en una incursión del ejército israelí, mientras otro murió por disparos de soldados en Naplusa (Cisjordania). A su vez, otros cinco murieron en enfrentamientos internos, lo que revela la creciente tensión entre los sectores más radicalizados y la Autoridad Palestina encabezada por Yasser Arafat.
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Tanques, apoyados por helicópteros de asalto, tropas de infantería y carros blindados entraron antes del alba en el campo de refugiados de Jan Yunes, donde un centenar de palestinos resultaron heridos, ocho de ellos al ser alcanzados por disparos dirigidos contra un hospital. Al cabo de unas horas, volvieron a su base en una colonia judía aledaña.
La incursión provocó el rechazo de la Unión Europea, Francia, Rusia y Egipto. La Casa Blanca, mediante una declaración del portavoz del Departamento de Estado, se manifestó «profundamente molesta por las acciones israelíes». Richard Boucher reclamó que «las fuerzas israelíes deben hacer todo lo posible para evitar afectar a los civiles o a los locales humanitarios».
El movimiento islámico palestino Hamas hizo un llamamiento a todas las organizaciones armadas a atacar a Israel en represalias por la «masacre» de Jan Yunes, donde unas 15.000 personas asistieron a los funerales de las 14 víctimas, ocho de las cuales murieron por un cohete lanzado desde un helicóptero. «Sharon (el primer ministro israelí Ariel Sharon) prepara las mortajas para tus soldados y colonos. La venganza de Hamas será más dura que nunca», afirmó un activista de grupo radicalizado durante las exequias. Todos los muertos durante la incursión eran hombres, excepto una mujer, que falleció por las heridas causadas por una bala disparada a través de una puerta.
Con sus defunciones, el número de muertos desde el estallido de la intifada a finales de 2000 se eleva a 2.565 personas, entre ellas 1.900 palestinos y 615 israelíes. El ejército afirmó que la operación iba destinada a «destruir infraestructuras terroristas» de Hamas, grupo radical responsable de varios atentados suicidas sangrientos en Israel. Fuentes militares aseguraron que hallaron morteros y artefactos explosivos durante los registros.
El general Israel Ziv, comandante del sector de Gaza, declaró que la mayoría de los palestinos «muertos eran hombres armados que atacaron a nuestros soldados con armas automáticas y granadas» y afirmó que se habían producido disparos de obuses de mortero y de misiles desde esa zona contra colonias.
• Cohete
«Claro que buscaban a miembros del Hamas. ¿Pero otorga eso derecho a disparar a todas partes, en todas las direcciones, sin objetivo?», se preguntó furioso Iyad Sabah, un habitante de Jan Yunes que perdió a su primo en la incursión.
«Un cohete cayó sobre la muchedumbre. En un minuto vi a todas esas personas en el suelo que pedían ayuda», comentó el padre de una de las víctimas.
El principal negociador palestino Saeb Erakat afirmó que se trataba de «un preludio a una reocupación israelí de la Franja de Gaza», mientras que otro dirigente palestino, Nabil Abu Rudeina, instaba a la ONU a enviar una fuerza de protección internacional a los territorios palestinos.
Además, soldados israelíes mataron a otro palestino, Ahmad Eid, de varios disparos cerca de Naplusa (Cisjordania), según responsables de los servicios de seguridad palestinos. Entretanto, el jefe de la policía palestina antidisturbios para la Franja de Gaza y Cisjordania, Rajed Abu Lehya, de 55 años, fue abatido de disparos en el campo de refugiados de Nusseirat y la policía palestina acusó de ese asesinato a la organización Hamas.
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