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Luis Posada Carriles
La cuestión se complica porque el gobierno de Venezuela ha solicitado la extradición de Posada por la voladura del avión de Cubana de Aviación, y Washington no quiere entregar al presunto terrorista al gobierno izquierdista de Hugo Chávez. En 1976, cuando tuvo lugar el atentado, Posada trabajaba para la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención ( DISIP), la agencia de espionaje del gobierno de Caracas.
Posada tiene una vida casi novelesca, con un historial impresionante en las sucesivas guerras sucias de EE.UU. para frenar al castrismo en Centroamérica. Según Cornick, el presunto terrorista también participó en una reunión en junio de 1976 en Santo Domingo en la que se planeó una serie de atentados en territorio estadounidense. Al final, sólo se llevó a cabo uno de ellos: el asesinato en Washington del ex ministro de Relaciones Exteriores chileno Orlando Letelier, que murió el 21 de setiembre por la explosión de un coche bomba en el barrio de las embajadasde Washington. El asesinatode Letelier podría permitirabrir un proceso contra Posada en EE.UU.
En 1985, escapó de Venezuela y viajó a Honduras para ayudar a la «contra», la guerrilla anticomunista nicaragüense. Un año después estalló el escándalo Irán-contras, al descubrirse que la Casa Blanca había estado ayudando ilegalmente a esa guerrilla. genociresidenacto
Algo debía tener que ver Posada con eso porque dejó Honduras y se fue a Guatemala. En 1990, casi fue asesinado en un atentado que él atribuye a los servicios secretos de Castro. Tras una lenta recuperación, empezó a organizar atentados contra intereses turísticos extranjeros en Cuba. En uno de esos ataques murió Di Celmo. Hay pocas dudas acerca de su responsabilidad, dado que el propio Posada alardeó de ello en una entrevista concedida en 1993 a «The New York Times». Su siguiente plan fue el intento de asesinato de Castro en 2000 en el paraninfo de la Universidad de Panamá. Por esa acción fue enviado a la cárcel, pero el año pasado la entonces presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, lo indultó.




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