11 de mayo 2005 - 00:00

Cubano pide asilo y complica a Bush (lo acusan de terrorismo)

Luis Posada Carriles
Luis Posada Carriles
Washington (El Mundo, EFE, AFP) - El veterano anticastrista Luis Posada Carriles está sometiendo a un duro test a la política antiterrorista de EE.UU. Posada llegó a Florida hace seis semanas y planea pedir asilo político. Sin embargo, su petición se encuentra obstaculizada porque se lo acusa de haber colaborado en una larga serie de atentados, entre ellos uno contra una aeronave de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas.

Posada, de 77 años, niega su participación en ese crimen, pero ha reconocido que puso varias bombas en Cuba en 1997, una de las cuales provocó la muerte del turista italiano Fabio di Celmo.

Sin embargo, se conocieron ayer documentos secretos que lo identifican a Posada como ex agente de la CIA y lo responsabilizan, junto a otro anticastrista, Orlando Bosh, como artífices del atentado de 1976. Los papeles fueron dados a conocer por primera vez gracias al proyecto de Archivos de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

• Condena

Los informes identifican a Posada Carriles como agente de la CIA desde 1965, a quien le pagaban 300 dólares mensuales. En otro informe del FBI del 7 de octubre de 1976, un día después del atentado, se señala a ambos como sospechosos inmediatos del atentado y se cita a un informante que asegura que «ellos prepararon el atentado de la aerolínea». El presunto terrorista también ha cumplido una pena de cárcel en Panamá por haber tratado de asesinar al dictador cubano Fidel Castro durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana en ese país.

La presencia de Posada en Florida, que ha sido revelada por «The New York Times», supone una gran complicación para Washington. Por un lado, es un anticastrista y la denegación de asilo podría reducir el apoyo a la administración Bush entre los exiliados cubanos de Miami. Eso perjudicaría particularmente a Jeb Bush, el hermano del presidente, gobernador de Florida y posible candidato a las presidenciales de 2008. Pero por otro lado, tampoco se pueden aislar sus antecedentes en plena guerra al terrorismo internacional.

La cuestión se complica porque el gobierno de Venezuela ha solicitado la extradición de Posada por la voladura del avión de Cubana de Aviación, y Washington no quiere entregar al presunto terrorista al gobierno izquierdista de Hugo Chávez.
En 1976, cuando tuvo lugar el atentado, Posada trabajaba para la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención ( DISIP), la agencia de espionaje del gobierno de Caracas.

Posada tiene
una vida casi novelesca, con un historial impresionante en las sucesivas guerras sucias de EE.UU. para frenar al castrismo en Centroamérica. Según Cornick, el presunto terrorista también participó en una reunión en junio de 1976 en Santo Domingo en la que se planeó una serie de atentados en territorio estadounidense. Al final, sólo se llevó a cabo uno de ellos: el asesinato en Washington del ex ministro de Relaciones Exteriores chileno Orlando Letelier, que murió el 21 de setiembre por la explosión de un coche bomba en el barrio de las embajadasde Washington. El asesinatode Letelier podría permitirabrir un proceso contra Posada en EE.UU.

En 1985, escapó de Venezuela y viajó a
Honduras para ayudar a la «contra», la guerrilla anticomunista nicaragüense. Un año después estalló el escándalo Irán-contras, al descubrirse que la Casa Blanca había estado ayudando ilegalmente a esa guerrilla. genociresidenacto

Algo debía tener que ver Posada con eso porque dejó Honduras y se fue a
Guatemala. En 1990, casi fue asesinado en un atentado que él atribuye a los servicios secretos de Castro. Tras una lenta recuperación, empezó a organizar atentados contra intereses turísticos extranjeros en Cuba. En uno de esos ataques murió Di Celmo. Hay pocas dudas acerca de su responsabilidad, dado que el propio Posada alardeó de ello en una entrevista concedida en 1993 a «The New York Times». Su siguiente plan fue el intento de asesinato de Castro en 2000 en el paraninfo de la Universidad de Panamá. Por esa acción fue enviado a la cárcel, pero el año pasado la entonces presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, lo indultó.

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