1 de abril 2008 - 00:00

Cubanos ya pueden usar hoteles para turistas (si logran pagarlos)

Autos nuevos para los turistas y viejos -muy viejos- para los cubanos. Una postal que elrégimen de la isla pretende cambiar a partir de la apertura a los ciudadanos locales de todoslos servicios turísticos.
Autos nuevos para los turistas y viejos -muy viejos- para los cubanos. Una postal que el régimen de la isla pretende cambiar a partir de la apertura a los ciudadanos locales de todos los servicios turísticos.
La Habana (EFE, DPA, Reuters) - El gobierno de Raúl Castro levantó ayer una de las prohibiciones más impopulares en Cuba: la que impedía a la población acceder a los hoteles para turistas, pero lo hizo en silencio, sin anuncios públicos oficiales ni noticias en la prensa de la isla, toda estatal.

A la espera de conocer el textode la decisión gubernamental, gerentes de hoteles de La Habana reconocían que los había tomado «descolocados» una medida de la que se hablaba desde hacía semanas y que ayer corría como la pólvora por los pasillos de sus establecimientos.

«Sí señor. Afortunadamente, los cubanos ya pueden hospedarse aquí», dijo una recepcionista de un conocido hotel de La Habana gestionado por una cadena española.

Directores extranjeros de establecimientos hoteleros de la capital cubana reconocieron que aún no tienen datos ciertos sobre los detalles de la medida, aunque ya se aplica en la totalidad del país.

«No tenemos notificación oficial por escrito todavía, pero ya lo estamos aplicando. Tenemos una reunión y supongo que ahí nos explicarán la letra pequeña de todo esto», indicó uno de ellos.

En cambio, responsables de hoteles en los cayos (islotes), en los que hasta ahora estaba vetado el acceso de los cubanos, dijeron que todavía no tenían información sobre si la medida los alcanzará también a ellos.

Los servicios hoteleros, al igual que otras áreas liberalizadas, se ofrecerán en pesos convertibles (CUC), cada uno equivalente a 1,08 dólar estadounidenses o a 24 pesos cubanos (CUP o MN: moneda nacional).

El levantamiento de la prohibición es efectiva desde ayer y alcanza, además, al alquiler de coches, otro sector vinculado al turismo cerrado para cubanos hasta ahora.

  • Daños

    Como había adelantado en su discurso de investidura, el pasado 24 de febrero, Raúl Castro da así un nuevo paso en la eliminación de las prohibiciones «más sencillas», algunas de las cuales -comentó anteriormente-hacían «más daño que beneficio» y estaban « superadas por la vida».

    Por otra parte, el viceministro de Informática, Ramón Linares, anunció ayer, en entrevistaque publicó el diario oficial-«Granma», que a partir del próximo 14 los particulares cubanos podrán dar de alta líneas de telefonía celular, medida que anunció la semana pasada la telefónica estatal ETECSA.

    También de forma interna, y sin publicidad de ningún tipo, se dio luz verde para que la población pueda comprar desde hoy computadoras, por primera vez, y aparatos electrodomésticos como videos y televisores, prohibidos desde 2003.

    La eliminación de la restricción hotelera pone fin, además, a una de las mayores incongruencias legislativas en Cuba, porque la Constitución consagra el derecho de la población a acceder a los hoteles, pero era ilegal desde 1993, a raíz de la llegada del dólar a la isla.

    Sin referirse a ella explícitamente, el pasado 24 de febrero Raúl Castro recordaba en su discurso de investidura que ésta y otras prohibiciones de similar cuño se tomaron con el objetivo de «evitar el surgimiento de nuevas desigualdades, en un momento de escasez generalizada».

    El día a día de la mayoría de los cubanos poco o nada cambiará con el levantamiento de estas prohibiciones. Con un sueldo promedio de unos 408 pesos cubanos (17 dólares), el precio de una noche en un hotel, que no baja de 70 u 80 CUC (75 a 85 dólares), es una barrera infranqueable para la inmensa mayoría de la población (ver aparte).

    Dar de alta un teléfono celular cuesta 111 CUC, seis meses y medio de salario promedio.

    A pesar de ello, un analista afirmó que el fin del veto para entrar en los hoteles puede ser un «golpe tremendo» en términos de popularidad, ya que los cubanos no entendían la marginación en su propio país.
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