Cumbre Iberoamericana: no hubo acuerdo por Honduras
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Las diferencias entre los mandatarios provocaron que no se llegara a un acuerdo sobre Honduras.
Rodríguez Zapatero recordó además la posición particular de Madrid sobre la crisis hondureña, explicada el lunes por el canciller Miguel Angel Moratinos, quien deslizó la posibilidad de diálogo con el ganador de las elecciones del domingo.
"España no reconoce las elecciones pero tampoco las ignora", dijo el lunes Moratinos, porque hay nuevos actores, entre ellos el ganador Porfirio "Pepe" Lobo, con quien hay que crear una "plataforma de diálogo".
La presidencia portuguesa de la cumbre afirmó que los jefes de Estado iberoamericanos "condenan el golpe de Estado en Honduras y consideran inaceptables las graves violaciones de los derechos y libertades fundamentales del pueblo hondureño".
De ese modo, argumentó que "la restitución del presidente José Manuel Zelaya en el cargo para el que fue democráticamente elegido hasta completar su período constitucional, es un paso fundamental para el retorno a la normalidad constitucional".
Pero el comunicado de la presidencia portuguesa evitó pronunciarse sobre la validez de las elecciones hondureñas, efectuadas bajo un régimen de facto y saludadas por Estados Unidos, mientras países como Colombia, Costa Rica, Panamá y Perú reconocieron sus resultados.
Brasil, cabeza de países latinoamericanos que se opusieron a la realización de las elecciones por estimar que legitimaban el golpe de estado, no reconocerá los comicios, reiteró hoy su presidente, quien partió hacia Ucrania antes de que finalice la cumbre, efectuada en Estoril, a 30 kilómetros de Lisboa.
"No, no y no. No se puede hacer concesiones a un golpista", declaró Lula, que autorizó el asilo en la embajada de su país en Tegucigalpa del presidente derrocado Manuel Zelaya.
"(Lobo) es un ciudadano que tiene derecho a hacer las gestiones que cree que debe hacer", prosiguió Lula, luego de que el ganador de los comicios hondureños anunció que quería contactar a funcionarios de Brasil.
"Pero, por ahora, la posición brasileña es no aceptar el proceso electoral", aseveró.
Con respecto al desacuerdo en la XIX Cumbre Iberoamericana, el mandatario brasileño estimó que no hay necesidad de "tener una posición común", pues "no somos una instancia de deliberación sobre Honduras".
La ministra de Relaciones Exteriores de Zelaya, Patricia Rodas, dijo que "el pueblo y el gobierno de Honduras exigimos la restitución de Zelaya hasta que cumpla con su mandato constitucional", en línea similar con la Alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA).
En efecto, ALBA, integrada por países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Honduras, emitió un comunicado en el que ratifica su postura de condenar los controvertidos comicios de Honduras, mientras lanzó críticas hacia la "ofensiva neocolonial" de Estados Unidos.
Al respecto, Rodas sostuvo "que existe un pequeño grupo de países de la región que ha decidido" reconocer las elecciones.
Esa postura, a su juicio, es "un resultado de la alianza entre Washington" y esos "pocos países", que aprovecharon que "en estas cumbres las resoluciones tienen que ser por consenso".




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