Delirio: Al-Qaeda ahora quiere ocupar España
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Un hombre
trata de
auxiliar a un
herido en el
atentado de
ayer contra
la sede del
gobierno en
Argel. La
población
teme que el
terrorismo
rebrote como
en la guerra
civil de los
90.
Los atentados fueron asumidos por la organización terrorista Al-Qaeda en el Magreb Islámico, anteriormente denominada Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
Dirigida por el cabecilla Abdelhak Drukdel e implantada esencialmente en la Cabilia, esta banda, que en setiembre pasado se puso bajo las órdenes de Al-Qaeda, se caracteriza por golpear preferentemente las fuerzas de seguridad del país (ver aparte).
«Decimos a los apóstatas y a sus señores cruzados que llegaron ya los jóvenes del islam que buscan la muerte y el martirio como buscan la vida de los alborotadores e insolentes», dijo el escrito, divulgado en una página de Internet utilizada por la red terrorista. «Juramos por Alá no deponer nuestra espada ni descansar hasta que liberemos cada palmo de la tierra del islam de todo cruzado, colaboracionista y agente, desde Jerusalén hasta Al-Andalus ( Andalucía)», recalcó la nota firmada por Comité Informativo de la organización ultraislamista, en una clara amenaza a España.
Pese a ello, las autoridades argelinas descartaron que exista una relación directa entre lo ocurrido ayer y lo que sucedió el martes en Casablanca, Marruecos, donde tres terroristas marroquíes -también ligados a Al-Quaeda- se inmolaron haciendo detonar los artefactos que portaban. Las autoridades admiten que, tradicionalmente, los grupos terroristas argelinos «se hacen oír» cuando se preparan comicios, como es el caso de los legislativos previstos para el 17 de mayo próximo.
Por su parte, el primer ministro, Abdelaziz Beljadem, que se encontraba en su despacho cuando ocurrió el primer atentado, lo calificó de «acto criminal de pura traición y cobardía», haciendo constar su coincidencia con el deseo de la población de culminar la reconciliación nacional.
EE.UU., España y Francia repudiaron la ofensiva terrorista.
En la misma línea, la Unión Europea (UE) repudió los «bárbaros» atentados suicidas. « Condeno con toda la fuerza los sangrientos ataques perpetrados en Argel, que causaron un alto número de bajas», declaró el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana. «Fueron unos actos odiosos y cobardes», añadió.
Mientras tanto, la seguridad fue reforzada en Francia en los mitines electorales debido a la amenaza terrorista, indicó el ministro de Interior, François Baroin, que evocó los acontecimientos en Argelia y en Marruecos.
Francia «está bajo la amenaza de actos terroristas. Estamos en el dispositivo 'Vigipirate rojo' (el segundo nivel de alerta más alto del plan antiterrorista). No podemos olvidar lo que ocurrió en otros países europeos» como España y el Reino Unido, agregó.




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