Demócratas eligieron a su nueva jefa, pero ya muestran división
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La demócrata Nancy Pelosi, futura presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., se dirige a los periodistas tras su confirmación en el cargo. John Murtha (a la izquierda) y Steny Hoyer (a la derecha) reflejan con sus expresiones quién se impuso como jefe de bancada en la votación de ayer.
La elección de Hoyer podría reflejar la preocupación de los demócratas de alejar toda sospecha de corrupción, ya que Murtha había sido calificado como «uno de los parlamentarios más inmorales» por una organización independiente, CREW (Ciudadanos para la responsabilidad y la ética en Washington).
Murtha sufrió las consecuencias de haber sido vinculado en 1980 al caso más importante de corrupción jamás conocido en el Congreso, y de haber indicado claramente que la reforma de las prácticas éticas de la Cámara no debía ser una prioridad legislativa.
Esta campaña mostró con toda claridad las divisiones profundas del grupo parlamentario demócrata que representa un amplio abanico posiciones políticas, desde la izquierda más liberal hasta un centrismo próximo al conservadurismo. Esta batalla podría debilitar políticamente a Pelosi, que según varios analistas dio un paso en falso al apoyar al ex marine.
El martes por la tarde todavía Murtha se había mostrado confiado sobre sus posibilidades de llegar a ser el número dos de la Cámara, considerando que su denuncia de la guerra bastaba para lograrlo.
La impopularidad de la guerra en Irak y la denuncia de un clima de corrupción en torno a la mayoría saliente son considerados los principales factores de la victoria electoral demócrata, que terminó el 7 de noviembre con 12 años de preeminencia del Partido Republicano del presidente George W. Bush.
Entre los nuevos líderes de la jerarquía demócrata también figuran James Clyburn, Rahm Emanuel -pieza clave del triunfo electoral- y John Larson. En el lado del Senado, los demócratas ya habían aprobado el martes pasado a Harry Reid como líder de la mayoría, además de otros cargos.
Ahora los demócratas centrarán sus esfuerzos en la promoción de su agenda legislativa para el 110º del Congreso de EE.UU., que incluye un aumento del salario mínimo, y otros asuntos de justicia social. Los republicanos, que pasarán a ser minoría por primera vez desde 1994, también mueven sus piezas en el tablero con el objetivo de sellar los principales nombramientos para hoy.



