Denunció EE.UU. a Chávez por armamentismo y criticó apoyo a la guerrilla colombiana
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El ministro de
Defensa
colombiano,
Juan Manuel
Santos, y el
jefe del
Estado Mayor
de EE.UU.,
Michael
Mullen,
coincidieron
ayer en
Bogotá en
cuestionar a
Hugo Chávez.
«Ha habido preocupaciones acerca de este apoyo, pero yo no conozco ningún tipo de apoyo específico en términos de lo que Chávez les haya brindado a las FARC», admitió Mullen.
Sin embargo, sostuvo que «el apoyo estratégico» de Chávez a los rebeldes es motivo de preocupación no sólo para Colombia, sino para EE.UU., ya que «las FARC son una organización terrorista que se ha involucrado en actividades terroristas, en secuestro, en narcoterrorismo».
«No creo que ayude a la estabilidad regional, ni a la seguridad a largo plazo y, en este sentido, este tipo de apoyo es una seria preocupación para mí, como para los líderes de Estados Unidos», enfatizó.
En este contexto, el almirante consideró que Washington y Bogotá mantienen «una relación vital para la región» y también para el resto del mundo.«Estoy aquí para aprender, para reafirmar la solidez de esta relación», comentó el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, cuya visita a Colombia coincide con uno de los momentos de mayor tensión en la historia de las relaciones entre Caracas y Bogotá.
La crisis bilateral estalló a fines de noviembre último, cuando Chávez llamó a consultas al embajador de su país en Colombia, Pável Rondón. El mandatario bolivariano respondió así a la decisión de su colega colombiano, Alvaro Uribe, de poner fin a su polémica labor de mediación en la búsqueda de un acuerdo humanitario que permitiera la liberación de medio centenar de rehenes de las FARC por unos 500 guerrilleros presos.
Los nexos se han deteriorado más desde la semana pasada, cuando Chávez pidió a la comunidad internacional que retirara a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla de este país andino, de las listas de grupos terroristas del mundo.
Como respuesta a un comunicado oficial colombiano dado a conocer el miércoles por el canciller Fernando Araújo, en el que se acusa a Chávez de injerencia, el Ministerio de Exteriores venezolano reiteró ayer que Uribe no está comprometido con la paz en su país y ratificó su propuesta de buscar una fórmula que « regularice» el conflicto armado en Colombia.
«El gobierno colombiano no está comprometido con la paz, sino obsesionado con la guerra y con derrotar militarmente a las fuerzas insurgentes», señaló el mensaje de Caracas.
Mientras observadores temen una ruptura más radical entre ambos países, trascendió que «por ahora» el embajador colombiano en Caracas, Fernando Marín, no será llamado a consultas, mientras se informó que Pável Rondón de momento no regresará a Bogotá.
Asimismo, tanto Mullen como Juan Manuel Santos coincidieron en rechazar la denuncia de Chávez de un presunto complot contra su vida y para desatar una guerra entre Colombia y Venezuela, fogoneada, dijo, por militares norteamericanos y colombianos.
«No existen pruebas», afirmó Mullen, para las acusaciones de Chávez que «han persistido durante bastante tiempo y, en este sentido, realmente desde el punto de vista de los Estados Unidos no les prestamos mucha atención».
El titular colombiano de Defensa dijo a su vez que en Bogotá «no les damos ninguna importancia, no les damos ninguna validez» a las denuncias de Chávez, a quien conminó a que presente pruebas.




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